El ministro Aranguren suspendió la decisión
de aumentar 5% este mes y otro 5% en noviembre, como habían pactado con la
petroleras
Acorralado por la crisis política generada
por el freno judicial al aumento de las tarifas de gas y electricidad, el
ministro de Energía, Juan José Aranguren, recibió a los máximos representantes
privados de la industria petrolera.
En principio, congeló por 90 días el precio
de las naftas, a pesar de que había un acuerdo para subir un 5% este mes y otro
tanto en noviembre.
Por otro lado, se convino que para que las
refinadoras puedan mantener sin cambio los surtidores, las productoras de crudo
reduzcan el precio interno del petróleo:
- Un 2% este mes
- Un 4% en septiembre
- Otro 6% en octubre.
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De esta forma, el Gobierno cambia una
estrategia que venía desde la era de Cristina Kirchner, sostenida hasta ahora
por Mauricio Macri.
La misma consistía en fijar un precio local (el tipo Medanito a
u$s67,50 y el Escalante a u$s54,90) por encima del internacional (hoy en torno
a 50 dólares).
En ese plan la idea era "sostener la
producción" aún a costa de que los automovilista pagaran más para llenar
el tanque.
En la oficina del ministro estuvieron altos
directivos de la estatal YPF, de PAE, de la familia Bulgheroni, y de la
holandesa Shell, donde Aranguren fue CEO hasta hace un año y medio.
Esta definición es seguida de cerca por un
ala del Ejecutivo, que empezó a promover durante las últimas semanas una
convergencia del precio interno del crudo.
Incluso economistas liberales del riñón de
Cambiemos como el presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, y
del Banco Nación, Carlos Melconian aseguran que se pagó un costo político para
el Gobierno.
Esto, porque tuvo que autorizar una suba
del 32% de los combustibles (desagregada en cuatro remarcaciones) y, sin
embargo, la inversión en los yacimientos decreció.
Hoy están activos 83 equipos de perforación
en todo el país contra los 122 de junio pasado.
La posición de los productores es otra.
"Es verdad, la cantidad de equipos de torre en operación descendió, pero
si no se hubiera tomado, la actividad se habría derrumbado", explicaron.
En el compromiso firmado ayer, además, se
incluyó la creación de una mesa para discutir la productividad en la industria
petrolera, una obsesión del coordinador de la jefatura de Gabinete, Gustavo
Lopetegui.
Participarán las empresas, el gobierno
nacional, los provinciales y los sindicatos, con el objetivo de "readecuar
la industria a la situacion del escenario internacional por debajo de los 50
dólares el barril".
Habrá que estar alerta en el clima social
en los yacimientos, porque se pondrán sobre la mesa, cambios de regimen laboral,
y se revisarán las llamadas "horas taxi" y la "simultaneidad de
tareas", entre otras demandas de las grandes empresas del sector.
En la práctica, la decisión de evitar una
nueva remarcación en surtidores va a contramano de lo acordado verbalmente con
las petroleras en enero.
En ese entonces, se fijó un cronograma según el cual restan
dos subas en surtidores, una prevista para agosto del 5% y la otra similar para
noviembre. Por distintos motivos, el Gobierno no está dispuesto a avalar esos
incrementos, según Perfil.
En lo político, la crisis por las tarifas
no deja margen para aplicar una nueva suba en la antesala de la resolución de
la Corte Suprema. Sería tensionar innecesariamente la agenda a días de una
decisión clave.
Fuente:iprofesional.com
Resistencia, 13 de Agosto de 2016

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