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lunes, 24 de abril de 2017

El Banco Central tiene margen para acumular dólares: sólo tiene 8,7% del PBI en reservas

Las reservas monetarias cerraron el viernes último en u$s 48.943,5 millones, de modo que el stock de moneda extranjera en relación al volumen de la economía puede crecer porque Argentina tiene, en América Latina, la proporción más baja de divisas acumuladas en relación a su producto nacional.


La Argentina es el país de la región que tiene la proporción más baja de reservas monetarias respecto de su Producto Bruto Interno (PBI), destacaron este lunes análisis privados que afirman que esto permite que se pueda desarrollar una política de mayor acumulación de dólares, tal como lo expresó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.


"Nos proponemos un objetivo más agresivo en la acumulación de reservas que el que tuvimos en el último año", anunció Sturzenegger la semana pasada.

De acuerdo a un análisis de la entidad de servicios financieros Balanz Capital, las reservas monetarias de Chile representan el 15% de su PBI; las de Colombia, el 16%; las de Brasil, el 18%; las de México, el 19%; las de Uruguay, el 23%; las de Paraguay, el 26%; y las de Perú, el 31%.

Nos proponemos un objetivo más agresivo en la acumulación de reservas que el que tuvimos en el último año”

FEDERICO STURZENEGGER
Al respecto, el informe indicó que "se observa claramente que el BCRA puede desarrollar una reserva con un nivel de mayor significancia".

"Esta táctica de creación de reservas no disimula el compromiso tácito del BCRA de evitar una inflación de gran magnitud, similar a la que arruinó el plan del real de Brasil entre 1998 y 1999 y que causó el inolvidable default y la devaluación en Argentina entre 2001 y 2002", subrayó Balanz.

Además evaluó que "el momento coincide con el efecto nefasto que está teniendo el peso argentino sobrevaluado sobre una serie de variables macroeconómicas clave".

Por su parte, el economista Carlos Belloni, del Instituto Argentino de Economía (IAE), la escuela de negocios de la Universidad Austral, se refirió a otra de las estrategias impulsadas por el BCRA para reducir la inflación, como es el aumento de las tasas de interés.

En ese sentido, Belloni señaló que "ante la aceleración de los precios domésticos y de las expectativas inflacionarias, el Central reaccionó endureciendo la política monetaria".

Precisó que "la base monetaria se contrajo 7% en términos reales y la tasa de interés de referencia se incrementó en un punto y medio porcentual".

Destacó que "en términos interanuales, la tasa de crecimiento de la base monetaria se desaceleró y bajó del 46,8% de febrero a 34,7% en marzo, similar al movimiento de precios".

 "En cuanto al otro instrumento de política, el Central retomó la suba de tasas de interés pese al aún mal momento de la actividad económica. La tasa de interés de referencia de pases se incrementó un punto y medio porcentual pasando de 24,75% al 26,25% anual para darle mayor atractivo a pases", explicó Belloni.

Sostuvo que "la política cambiaria continúa con su rol de ancla nominal en un contexto de marcada aceleración inflacionaria producto del impacto de los ajustes tarifarios y de la educación".

En la misma línea, el director de Portfolio Personal, Augusto Posleman, destacó que "el Banco Central en su última licitación de Lebacs sorprendió al mercado con una suba de la tasa de interés superior a la esperada y la llevó del 22% al 24,25%".

Puntualizó que se trató de "una suba que tiene que ver con la inflación que refleja la entidad en sus encuestas", y remarcó que "a su vez esta política fortalece el peso".

"Todos los inversores están desarmando sus posiciones en dólares para colocar ahorros en pesos", aseguró Posleman, quien precisó que "después de que el valor del dólar llegara a mínimos de $15,30, el BCRA tomó nota y anunció que va a realizar la compra de dólares para elevar las reservas del Banco y apuntalar la competitividad de los sectores exportadores, que hoy por hoy son los más perjudicados por esta política monetaria".


Fuente: Telam

martes, 21 de marzo de 2017

Dólar flota en $16, pero analistas no creen que sea el precio "real" de equilibrio entre oferta y demanda

Algunos compran, otros venden. Y de ese libre juego surge el valor del billete verde, sin que el Banco Central intervenga. Hay factores que vienen contribuyendo a que esa cifra no se altere. El problema es que no siempre estarán presentes y esto puede alterar la quietud en el plano cambiario



Una de las cuestiones más complejas de resolver que tuvo (y aún tiene) que abordar el equipo económico es el atraso del dólar frente a la inflación, más allá de la medición que se adopte para cuantificarlo.
Para el Estudio Bein, el Gobierno heredó el cepo y un tipo de cambio bajo, que desalienta la exportación, dificulta la competencia con los productos importados y favorece el consumo de los argentinos en el exterior.
Pasó más de un año desde que Mauricio Macri asumió y, si bien las restricciones a la compra de divisas pasaron a ser historia, el precio del billete verde sigue generando problemas. En particular, a las economías regionales. 
De hecho, este es el principal argumento que -afirman desde la city- impulsaría al BCRA a intentar reducir en el mercado la abundante oferta de divisas, producto de la colocación de bonos. 
Según la entidad, el último registro sobre el índice de tipo de cambio real bilateral daba cuenta de una cifra del orden de 85. En otras palabras, 15% por debajo de la del 17 de diciembre de 2015, fecha en la que el Gobierno desarticuló el cepo.
A diferencia de lo sucedido en otros períodos, el fortalecimiento del peso se dio en un contexto de libre flotación. Es decir, sin que el Banco Central intervenga, en la medida en que la cotización se mantenga dentro de un piso y un techo determinado. 
De hecho, en muy contadas ocasiones Federico Sturzenegger intentó modificar su valor, dejando que el mercado sea el que lo haga.
Es más, el miércoles pasado -y por primera vez en el año- intervino para adquirir u$s300 millones, luego de la colocación de deuda realizada por la provincia de Buenos Aires.
De esta manera, rompió una inactividad que se venía prolongando desde el 20 de diciembre, cuando compró u$s700 millones.
El economista Miguel Bein sostiene que si bien la "película" muestra que el tipo de cambio real bilateral se viene deteriorando, la "foto" (de febrero 2017) indica que aún se conserva algo de esa mejora en la competitividad cambiaria lograda tras la última devaluación.  
Además, da cuenta de una serie de factores que han contribuido al mantenimiento de esa mejora: 
-La apreciación del resto de las monedas de la región, superado el "efecto Trump".
-Precios de las materias primas que se sostienen, pese al fortalecimiento de la moneda estadounidense en el mundo.
-La disponibilidad de financiamiento externo a tasas aún bajas.
Así las cosas:
-En relación con EE.UU., la competitividad cambiaria argentina cayó 20%. 
-En cuanto a China y a la zona euro, se perdió en promedio un 22%.
-En el único caso en que se ganó fue frente a Brasil, si bien esa mejora viene siendo de un 3%.
Este desglose permite ponerle cifras al tan mentado atraso cambiario que pregonan economistas, analistas y empresarios. 
El Gobierno, en tanto, apunta a mejorar la competitividad ya no por la vía de una nueva devaluación sino, más bien, a través de otras herramientas, como la de reducir el peso de la carga impositiva. 
Por lo pronto, tanto desde el Banco Central como por parte del Ministerio de Hacienda ratifican que no se interferirá en la libre flotación. Y que serán las fuerzas del mercado las que establezcan el precio del dólar.
Es de esperar entonces que con la fuerte entrada de billetes verdes que trae el combo "blanqueo + endeudamiento + liquidación de la cosecha", el billete verde se mantenga calmo en los próximos meses.
Inflación "mata" devaluación
Mientras sigue el debate sobre el "precio justo", lo cierto es que el billeteverde sigue perdiendo terreno frente a la inflación.
El gremio de los economistas pone el foco en tres aspectos que profundizan este problema: 
-El bajísimo punto de partida de 2015, producto de la errática política cambiaria de la gestión anterior (cepo y blue mediante).
-El elevado "pass-through", entendiéndose como tal el traslado de la suba del billete verde a precios que tuvo lugar principalmente durante el primer semestre de 2016.
-La quietud nominal a raíz de la mayor oferta de dólares que hay en el mercado. 
"Es cierto que en el último año el Banco Central prácticamente no ha intervenido de manera relevante ni sistemática en la plaza cambiara", indican desde M&S Consultores.
¿Qué ha pasado en el "mientras tanto" con otras divisas de la región? A excepción del peso mexicano (que se fortaleció 10% tras devaluarse hasta un 17% al asumir Trump), han retornado a niveles similares a los de noviembre.
En cuanto al peso argentino y su relación con el dólar, el precio actual es:
-Muy parecido al de ese mes (noviembre).
-Se ubica por debajo del nivel del período 2003-2007 (entre $30 y $22, a cifras de hoy).
-Es bastante menor que la del primer mandato de Cristina Fernández ($20 promedio, a valores actuales).
En otras palabras, hoy día la cotización de la divisa estadounidense en términos reales (descontando la inflación) viene a ser una de las más bajas de los últimos 20 años. 
Por cierto, la "tranquilidad" cambiaria (nominal) no es producto de un boom exportador, ni resultado de una lluvia de inversiones. Tampoco consecuencia de una menor dolarización por parte de ahorristas y empresas. 
De hecho, la exportación está estancada, los desembolsos recién asoman y el traspaso al billete verde viene siendo altísimo.
Más bien, se trata de una "tranquilidad" sustentada en el ingreso de dólares por la vía de endeudamiento del sector público del formidable ingreso, por única vez, que trae el blanqueo.
Ganadores y perdedores

La apreciación del peso argentino, trae aparejada una serie de consecuencias sobre la economía. 
Entre ellas, favorece a las importaciones y al turismo expansivo, mientras que dificulta la colocación de productos "Made in Argentina" en el mundo.
"Con el dólar actual, solamente se sienten cómodos los exportadores agrícolas con rindes altos de la pampa húmeda que, además, no pagan más retenciones para el trigo y el maíz", observan desde M&S. 
Los que ahorran en dólares y los turistas argentinos también se encolumnan en la lista de ganadores. Más aun, en un contexto en el que la cotización actual es, en términos reales, una de las más favorables de los últimos 15 años.
"En los últimos períodos, la demanda para atesoramiento y turismo en el exterior fue muy fuerte, incluso con un tipo de cambio equivalente a $20 de hoy", consignan desde M&S. 
En la lista de perdedores aparecen los exportadores que no producen cereales ni soja en la pampa húmeda y aquellos que deben competir con los artículos importados, como el rubro textil. 
También el actual tipo de cambio hace que los inversores externos piensendos veces antes de "hundir" su capital en la Argentina, ya que preferirían hacerlo a valor más alto, sostiene la consultora de Rodolfo Santángelo. 
¿Una situación estructural o coyuntural?
La pregunta del millón que se hacen los analistas es cuál sería el tipo de cambio (nominal y real) de no haberse tomado tanta deuda externa y sin el ingreso extra -y por única vez- que trae el blanqueo.
Más aun, en un contexto en el que la demanda privada sigue firme y muy por encima de la oferta derivada de los dólares que trae la exportación y el rubro inversiones. 
Hablando en plata, entre diciembre y febrero la primera (demanda) rondó los u$s8.000 millones, frente a los u$s5.000 millones mensuales de la segunda (oferta).
Ese "bache" de u$s3.000 millones por mes hasta ahora se ha compensado vía sinceramiento (diciembre), ventas de bancos (enero) y del Tesoro y las Provincias (febrero). 
A grandes rasgos, el atesoramiento de particulares y empresas, como así también el turismo, se están financiando con endeudamiento. 
Por cierto, este es un problema que viene de más larga data. Tanto, que habiendo pasado dos devaluaciones (la de enero 2014 y la de diciembre 2015), la economía sigue arrastrando el problema del atraso cambiario. 
Para varios analistas, el actual precio de $16 -en el que se entrecruzan hoy día oferta y demanda- viene a ser punto de encuentro bastante inestable. 
Es decir, es producto de un fuerte ingreso de tipo circunstancial (blanqueo más alto endeudamiento) frente a un elevado egreso que, por el contrario, es estructural (atesoramiento).
En otras palabras, no es un equilibrio de libre oferta y demanda del todo genuino ni parece tener "la pinta" de ser perdurable a largo plazo. 
El ahorro en moneda dura y el turismo se vienen financiando, en gran medida, con toma de deuda en el exterior que, por cierto, luego habrá que pagar.
Los fuertes rumores de los últimos días acerca de una modificación en la estrategia para absorber ese exceso impulsaron al billete verde más de 10 centavos en una jornada. 
El influyente economista Mario Blejer, es uno de los que advierte que el ingreso adicional de capitales no es perdurable y que "en los últimos meses se dieron hechos que no volverán a repetirse". 
"Me pregunto qué sucederá cuando se acaben los efectos del blanqueo y no se emitan tantos bonos", afirma. 
De esta forma, abre un manto de dudas sobre lo que pueda llegar a venir cuando se acabe el "hechizo" del blanqueo y haya que comenzar a pagar los dólares de la deuda.

Fuente: Iprofesional 

miércoles, 25 de enero de 2017

Desde marzo, Banco Central informará tasas de referencia cada 15 días


El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, anunció esta tarde que a partir de marzo "se va a tomar decisión de tasas cada quince días" en vez de realizarse de manera semanal. 



El funcionario destacó que la entidad monetaria cumplió con su objetivo de inflación, aunque advirtió que desde el Central se prestará "especial atención" a la inflación núcleo, que en el segundo semestre se ubicó en 1,7%. De este modo, ratificó que la estimación de inflación del Central se ubica en un rango de entre 12 y 17%. 

"Los analistas están esperando una inflación de 21%, pero hace seis meses venimos con una inflación de 18,5%",
 consideró el economista, al presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) correspondiente al primer trimestre de 2017.

Las metas de inflación interanual hasta 2019 son el rango 12%-17% para 2017, 8%-12% para 2018 y 5% para 2019, según informó el BCRA.



Fuente: Ambito.com

lunes, 23 de enero de 2017

FMI redujo previsión de crecimiento para Argentina al 2,2%, y estimó que no se cumplirá meta de inflación

El Fondo Monetario Internacional confirmó que recortó las previsiones de crecimiento del producto bruto argentino


En la presentación realizada hoy en Washington sobre las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe, Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, sostuvo que el FMI prevé que en 2017 la Argentina avance de 2,2%, por debajo del 2,7% estimado en octubre pasado. 

La proyección del Fondo se ubica en la banda inferior de las estimaciones privadas. Las consultoras que analizan la economía argentina apuestan a subas que van desde el 2 al 5%. 

Desde el gobierno ya habían salido al cruce de las previsiones del organismo multilateral que se conocieron la semana pasada en ocasión de la revisión del Panorama Mundial. Este fin de semana, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, estimó que la economía argentina puede crecer este año entre el 3,5% y 5%, en contraposición de la proyección realizada por el Fondo Monetario Internacional. 

El Fondo reconoce que en Argentina, el ritmo de contracción de la actividad económica disminuyó en el segundo semestre de 2016, pero "para este año se proyecta un repunte del PIB real, a medida que los mayores salarios en términos reales aviven el consumo, la mayor demanda externa estimule las exportaciones y la inversión pública aumente". 

Pero aun así, debido a que en los dos últimos trimestres de 2016 el producto creció menos de lo pronosticado, el Fondo revisó a la baja las previsiones para 2016 y 2017, a -2,4 por ciento y 2,2 por ciento, respectivamente. 

El organismo espera que los resultados satisfactorios de la amnistía fiscal estimulen en cierta medida la demanda interna y ayuden a cumplir las metas fiscales fijadas para 2016 y 2017. 

Con relación a la inflación, el Fondo prevé que "descienda considerablemente, pero que permanezca levemente por encima de la meta fijada por el Banco Central para 2017". Según la autoridad monetaria, la suba de los precios no debería superar el 17% en el año en curso, pero la mayoría de los analistas privados se inclinan por una inflación algo superior al 20%. 

En el terreno del análisis de las políticas, el FMI considera que "la continuidad del ajuste macroeconómico y los avances en el fortalecimiento del marco institucional ayudarán a apuntalar la confianza de los inversionistas en las metas fiscal y monetaria y a propiciar un repunte de la inversión privada". 

Pero también considera "necesario impulsar una reforma en el lado de la oferta para reconstruir las bases que permitan lograr un crecimiento más vigoroso, sostenido y equitativo". 

• Cambios 

Según el Fondo, el panorama mundial ha cambiado desde octubre de 2016 (cuando realizó las anteriores proyecciones) y los cambios se deben distintos factores. 

Entre los más importantes se encuentra una modificación prevista en el régimen de políticas de Estados Unidos, niveles más altos de crecimiento e inflación y un dólar más fuerte. De acuerdo al Fondo, en el país del norte "sigue habiendo incertidumbre en cuanto a las potenciales modificaciones de las políticas, pero es probable que la política fiscal se torne expansiva, y cabe prever un endurecimiento de política monetaria más rápido de lo previsto debido al fortalecimiento de la demanda interna y a presiones inflacionarias". 

Como resultado, se proyecta que el crecimiento de Estados Unidos aumente a 2,3 por ciento en 2017 y a 2,5 por ciento en 2018, lo que equivale a un aumento acumulado del PIB de medio punto porcentual con respecto al pronóstico de octubre. 

El cambio previsto en el régimen de políticas y el mayor crecimiento en Estados Unidos ha dado lugar a "un aumento de las tasas de interés a largo plazo a nivel mundial, un dólar más fuerte en términos efectivos reales y una moderación de los flujos de capital a América Latina". 

Un cambio positivo son las mejores perspectivas para otras economías avanzadas y China en 2017-18, como consecuencia de mayor actividad económica en el segundo semestre de 2016 y a expectativas de que se implementen políticas de estímulo. 

El Fondo también prevé cierta recuperación de los precios de las materias primas, en especial los precios de los metales y el petróleo, gracias a una fuerte inversión inmobiliaria y en infraestructura en China, a las expectativas de una distensión fiscal en Estados Unidos y al acuerdo entre los principales productores de petróleo para reducir la oferta. 

Estas corrientes en la economía mundial tienen un impacto variado en América Latina. El estímulo positivo generado por la mayor demanda prevista en Estados Unidos podría verse contrarrestado por el aumento en las tasas de interés mundial y la incertidumbre en torno a posibles cambios en la política comercial y migratoria de Estados Unidos. 

Al mismo tiempo, el repunte de los precios de las materias primas desde comienzos de 2016 ha beneficiado a los exportadores de esos productos, pero se prevé que los precios de las materias primas continúen siendo bajos en comparación con sus niveles históricos. 

Teniendo todo esto en cuenta, se prevé que la actividad económica en la América Latina y el Caribe se expanda 1,2 por ciento en 2017 y 2,1 por ciento en 2018, tras una contracción de 0,7 por ciento en 2016. 

• Brasil 

En Brasil, el principal socio comercial de la Argentina, el PIB siguió contrayéndose en el tercer trimestre de 2016, y los indicadores de actividad económica al cierre del año señalan una demora en la recuperación económica porque el gasto privado sigue siendo débil, según consigna el informe del Fondo. 

El organismo prevé que en 2017 el crecimiento se torne positivo y sea de 0,2 por ciento. Sin embargo, advierte que "los altos niveles de desempleo y de endeudamiento del sector privado continuarán imponiendo un lastre a la demanda". 

Revisando las políticas del principal socio el Mercosur, el Fondo señala que para impulsar el crecimiento, el gobierno brasileño ha anunciado medidas para ayudar a las empresas fuertemente endeudadas y reformas para reducir los trámites burocráticos y los costos de la actividad empresarial. 

Con el fin de apuntalar la confianza en las finanzas públicas, se aprobó una enmienda constitucional para limitar el gasto no financiero del gobierno central en términos reales, y el gobierno ha enviado al Congreso un proyecto de reforma de las pensiones. 

Mientras tanto, el Fondo señala que "la situación fiscal de varios gobiernos subnacionales es cada vez más complicada, y se espera que una nueva legislación siente las bases para un ajuste a escala estatal y para programas de reforma supervisados por el gobierno federal".
Una buena noticia es que la inflación brasileña ha estado disminuyendo rápidamente en los últimos meses, y al final de 2016 se situaba por debajo del límite superior de la banda de tolerancia. 

Para Chile, el Fondo se proyecta un crecimiento de 2,1 por ciento en 2017, que se suma al aumento de 1,6 por ciento registrado en 2016. La mayor demanda externa, las perspectivas más favorables de los precios del cobre y una importante distensión monetaria son los principales factores detrás del repunte. Pero "las inciertas perspectivas regionales, las tasas de interés más altas en el exterior y la aún escasa confianza interna podrían poner trabas a una recuperación significativa". 

En Perú, el crecimiento sigue siendo relativamente resistente, y se prevé que en 2017 se situé en 4,3 por ciento como resultado de una ampliación de la producción de cobre, los precios más altos de ese metal, un repunte del gasto público regional y local y un sólido gasto en consumo de los hogares. 

En el otro extremo, el Fondo considera que "Venezuela continúa sumida en una profunda crisis económica que avanza hacia la hiperinflación, y cuyas principales causas son un cuantioso déficit fiscal qua ha sido monetizado, las enormes distorsiones económicas y una fuerte restricción de la disponibilidad de importaciones de bienes intermedios". Para 2017 se proyecta una marcada contracción de la actividad económica, y se prevé que la inflación continúe acelerándose. 

• Flexibilidad 

De acuerdo con las declaraciones de Werner, "en medio de condiciones externas cada vez más volátiles, la flexibilidad cambiaria le ha reportado marcados beneficios a la región y debe seguir siendo la primera línea de defensa ante los shocks". 

El funcionario del Fondo consideró que "los países deben seguir recurriendo al espacio del que disponen para calibrar el ajuste fiscal, ya que se prevé que los precios de las materias primas continúen siendo bajos en comparación con sus niveles históricos, a pesar de su reciente repunte". 

También sostuvo que las reformas estructurales -como la reducción de la informalidad y los trámites burocráticos, la mejora de la calidad de la infraestructura y el refuerzo de la educación y el Estado de derecho- son esenciales para apoyar el crecimiento a mediano plazo.


Fuente: Ambito.com

miércoles, 18 de enero de 2017

Dólar demandado: el minorista reaccionó y subió hasta los $16,20

En las cuevas de la city, el blue se ubicó a $16,88. La brecha con el promedio oficial es 68 centavos. El Merval cerró neutro. Acciones energéticas en alza



 El mercado cambiario operó en la rueda del miércoles con tandencia alcista, donde el billete fue más demandado por la inyección de pesos del Banco Central en su licitación de Lebac, pero igual el volumen total negociado cayó 32%.
En el circuito minorista, según la encuesta que habitualmente efectúa el Banco Central entre bancos de la city porteña, el precio del dólar promedió los $16,20, es decir, siete centavos por encima del cierre anterior, con un precio máximo negociado de $16,55.

En el Banco Nación, cuya conducción será asumida por Javier González Fraga, el dólar avanzó diez centavos a $15,80 para la compra y $16,20 para la venta.


En el mercado informal, el blue acompañó la suba general de la divisa, con un alza de tres centavos a $16,88. Así la brecha con el promedio oficial de 68 centavos, o un 4,2%.

El billete verde en el mercado mayorista también trepó siete centavos a $15,98, con un volumen negociado que cayó 32% y se ubicó en los u$s298 millones.

La gran demanda de dólares se debió a que bancos y empresas contaban con una liquidez en pesos por la cantidad que dejo libre el BCRA en la licitación del martes de Lebac (unos $39.000 millones), de los cuales una gran parte de este capital pasó a la divisa norteamericana, para completar posiciones y carteras diversificadas, informaron desde ABC Cambios.

El Banco Central fijó las tasas a 28 días en 23,50% anual, incrementando el BCRA la tasa pasiva a 7 días unos 25 puntos básicos (a 24,0%) y redujo la activa (a 25,50%), manteniendo la tasa de referencia monetaria a 24,75% anual, que arroja el corredor central de Pases.
En la Bolsa de Comercio, el contado con liquidación se mantuvo en $15,93, mientras que el dólar MEP avanzó hasta los $15,98.

En el mercado a futuro del Rofex, se operaron 420 millones, de los cuales el 50% se realizaron "roll-over" de enero a $16,10 a febrero a $16,34 con una tasa de 19,8% nominal anual. 

El plazo más largo operado fue septiembre a $18,34. Los precios de los futuros subieron en todos los períodos un promedio de 4 centavos.
BolsaEl Merval de Buenos Aires cerró plano a mitad de semana, pese al ascenso de las acciones del sector energético. 
El principal indicador bursátil porteño finalizó neutro para ubicarse en las 18.870 unidades, y acumula una ganancia de casi el 12% en enero.
Las principales acciones en alza fueron las de Petrobras Argentina, que sumaron 2,6%, seguidas por TGS, con una suba del 2,4%.

Los papeles de Pampa Energía, grupo argentino conducido por Marcelo Mindlin, ganaron 2,4% tras colocar el martes un bono por u$s750 millones a 10 años -no rescatable hasta el quinto año-, al 7,625%, en medio de una fuerte demanda en plazas globales.

Además esta empresa escaló en Wall Street, donde cotiza bajo formato de ADR, un 2,5%.

Respecto a las bajas, Mirgor encabezó los desplomes, con una caída de 4,1%, seguida por Agrometal, con un descenso del 2,9%.
Por el lado de los títulos públicos, entre los más negociados se destacó el avance del Bonar X y del Par en dólares, ya que ambos subieron un 0,4%. En cambio, entre las bajas figuraron el Par con Ley de Nueva York (-0,5%) y el Discount también con legistación extranjera, que retrocedió 0,3 por ciento.

A nivel mundial, el crudo bajó el miércoles por el temor al retorno de la producción estadounidense de petróleo de esquisto que neutralizaría los beneficios de la rebaja de la oferta de la OPEP y otros exportadores.
En el mercado de Nueva York el barril de "light sweet crude" (WTI) para entrega en febrero cedió u$s1,40 a 51,08 dólares.
 Fuente: Iprofesional