La misión comercial será en septiembre. Temor por mayores
importaciones y pérdida de empleos
La fuerte recesión brasileña que le generó a ese país
grandes excedentes, más los costos laborales argentinos que duplican a los de
Brasil, sumada a la profundización de la drástica caída de la competitividad
industrial que sufren desde hace media década sectores manufactureros locales,
formaron un combo de gran peligro para las fábricas de Argentina. La
flexibilización de las importaciones generó un futuro en alerta: si se mantiene
constante la negativa balanza comercial con el país vecino, el segundo semestre
llegará con una sensible reducción del empleo formal.
Así surge del ingreso de productos brasileños que ya golpea
con poder destructivo a las economías regionales y hasta la poderosa actividad
de los productos de alimentos con valor agregado. Al asumir como presidente de
la Unión Industrial Argentina (UIA), Adrián Kaufmann Brea, ya había alertado a
fin del año pasado que Brasil como competidor era incluso más peligroso que
China. En la actualidad es una realidad: si no se toman medidas para frenar el
ingreso indiscriminado, lejos de la recuperación, las empresas no podrán hacer
frente al compromiso de mantener el empleo.
Para peor, la Federación de Industrias del Estado de San
Pablo (Fiesp) redobló su apuesta para lograr una plataforma que les permita
colocar la mayor parte de sus excedentes que tienen los más de 200 empresarios
que integrarán una misión comercial que arribará al país en septiembre próximo.
La jugada, que busca seducir a un sector del Gobierno, esquivó la intervención
de la UIA, enfurecida por una avanzada que podría destruir miles de industrias
y empleos locales.
Fuentes empresarias consultadas por BAE Negocios revelaron
el accionar previo que realizó la Fiesp en Argentina, que llevó al presidente
de esa central empresaria, Paulo Skaf, a confirmar durante una exposición, y
junto con el canciller de Brasil, José Serra, una avanzada comercial en el
medio de un crisis de la actividad industrial local, con un escenario de
inestabilidad laboral y caída de la competitividad.
Sucede que una representación de la Fiesp visitó el pasado
viernes 10 de junio las oficinas de Fernando Cinalli, uno de los directores del
Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), horas antes de
que la institución pusiera en marcha en Salta el Pre Coloquio NOA, de cara a
uno de los eventos más convocantes del mundo empresarial, aunque sin fuerte
incidencia de la industria.
La lista de invitados -a la que pudo acceder este diario-
mostró la participación de una veintena de empresarios y ejecutivos de empresas
y entidades. Allí, el director de Relaciones Internacionales y Comercio
Exterior de la Fiesp, Thomaz Zanotto, y la secretaria de Relaciones Exteriores,
Promoción Comercial e Inversiones de esa misma entidad, Carla Rosetti,
brindaron un análisis pormenorizado de la situación política e industrial de
Brasil, con un claro apoyo a la gestión del presidente interino, Michel Temer.
Las fuentes consultadas confirmaron que la visita tuvo como
meta transformar a IDEA en la plataforma de arribo de las intenciones
vendedoras de los brasileños de la Fiesp. Aunque, alertados por la jugada, se
abrió una fuerte disputa interna en la entidad argentina, y el desayuno de
trabajo que estaba pensado realizarse en las nuevas oficinas de IDEA se
trasladó a la empresa de Cinalli.
Entre los presentes estaban el presidente de AEA, Jaime
Campos; el titular de Adeba, Daniel Llambías; Juan Martín y Patricio
Bulguheroni, de Pan American Energy; Enrique Cristofani, del Santander Río, e
incluso el secretario de Comercio y Turismo de la Embajada de Brasil en
Argentina, Víctor Kaminsky Martins. No hubo invitación para nadie de la UIA.
Según un informe interno del centro de estudios de la principal central fabril
del país, se importó sólo en el primer cuatrimestre de este año casi un 3% más
que en todo 2015. La preocupación de los industriales argentinos es que, si se
avala la misión comercial, Brasil dejaría de ser socio comercial, y pasaría a
ser el principal problema para el país, por encima de China, la gran amenaza
mundial por sus precios de dumping. “Si logran meter los excedentes de su
producción, apalancada con subsidios y bajos costos salariales, será la ruina
de la industria argentina y el derrumbe de los empleo”, alertó un integrante de
la mesa chica de la UIA.
El Gobierno aún no mantuvo un posicionamiento formal sobre
el tema. Fuentes del Ministerio de Desarrollo aclararon que la posición de la cartera
es la que sostuvo el secretario de Comercio, Miguel Braun, de “darle prioridad
al cuidado del empleo”. Desde Cancillería evitaron revelaciones, mientras que
desde el Palacio de Hacienda desconocieron la misión comercial.
El martes, en su discurso de la Conferencia de la Fiesp,
Skaf adelantó: “Estamos preparando una gran misión hacia Argentina. Los
argentinos tienen preocupación, pero nosotros no pensamos apenas en venderles,
podemos comprar más también, invertir más y recibir inversiones. En septiembre
organizaremos una gran misión a Argentina”.
“Ninguna de las empresas que están anotadas vienen a
invertir y mucho menos a comprar. Todas tienen producción excedente y quieren
aprovechar el mal momento de la industria local para esquivar su propia crisis”,
se enfureció un líder de la UIA.
El Gobierno busca acuerdo automotor con Brasil
Un trabajador en blanco genera 3 puestos indirectos
El Gobierno nacional buscará llegar a un acuerdo con su par
de Brasil para aliviar la crisis por la que atraviesa el sector automotriz, que
significa poco menos del 44% del intercambio comercial con el socio comercial
del Mercosur. Pero la falta de atención se centró en los autos, mientras que
las economías regionales asisten a una caída en picada de las exportaciones, que
representaban el 25% de las ventas al otro lado de la frontera.
Sucede que la crisis industrial por el efecto Brasil ya no
afecta solamente a sectores sensible como textiles, cuero o marroquinería sino
que dejó con nula rentabilidad a los productores de alimentos con valor
agregado. De confirmarse el récord de importaciones, comienzan a tambalear gran
parte de los 800.000 empleos en blanco que generan las economías regionales.
Según cálculos de las entidades empresarias, por cada
trabajador registrado en la industria se generan casi tres empleos indirectos.
Mientras, por caso, el comercio necesita dos trabajadores en blanco para arañar
uno indirecto. Por este motivo, en la UIA alertaron que sin soluciones, será
“imposible” sostener el empleo.
El contexto no es alentador. Los empresarios brasileños
llegarán al país para sortear la profunda crisis económica del país que
gobierna de manera interina Michel Temer. Según las últimas estimaciones,
Brasil tendrá por delante entre 2 a 5 años de recesión hasta la reactivación,
con una caída del 16% en la industria y un 12% del PBI.
Fuente: diariobae.com
Resistencia, 25 de junio de 2016

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