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miércoles, 19 de octubre de 2016

La actividad textil cayó 25%, pero los industriales esperan un repunte en marzo

La caída interanual en los primeros nueve meses fue debido al aumento de las importaciones y la retracción del mercado interno, lo que motivó el cierre de tres grandes plantas y la pérdida de unos 20 mil puestos de trabajo, pero el sector espera un repunte hacia marzo a partir del trabajo conjunto con el Gobierno nacional.

Así lo informaron directivos de la Fundación Protejer en la antesala de la 12a Convención de la Industria Textil y de Indumentaria, en el hotel Hilton de Puerto Madero, donde expresaron su confianza en la reactivación para marzo próximo y en la comprensión de las autoridades sobre la problemática del sector.

"La coyuntura es complicada. El mercado interno tuvo una caída de 15 por ciento, que implicó un retroceso de la ventas de 20 por ciento, mientras que las importaciones aumentaron también 15 por ciento. Esta mezcla explosiva hizo caer 25 por ciento el nivel de la actividad del sector", resumió el presidente de Protejer, Jorge Sorabilla, en un encuentro con periodistas.

El diagnóstico fue reiterado luego por Sorabilla ante los cerca de 1.500 asistentes a la convención durante la apertura del encuentro, que estuvo a cargo también de la vicepresidenta Gabriela Michetti y el director general de Aduanas, Juan José Gómez Centurión.

La principal preocupación del sector son las importaciones, unas 176.700 toneladas entre enero y septiembre, de las cuales 89 por ciento ingresó en el primer semestre, cuando aún convivían las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) y el nuevo Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), según resaltó Sorabilla en el encuentro con la prensa, acompañado por el director ejecutivo Ariel Schale y otros directivos de la entidad.

Estos ingresos, motorizados por supermercados y tiendas departamentales, se caracterizaron por el incremento de las importaciones de productos finales, de las sustitutivas de producción nacional, y de los productos de China, India y el Sudeste asiático.

"La rentabilidad del sector es negativa hoy", señaló Sorabilla, quien aseguró que los precios mayoristas evolucionaron por debajo de la inflación mientras los precios al público siguen en aumento, entre otras cosas, porque los menores valores de los productos importados no se trasladan al consumidor final sino que "van a enriquecer a los importadores".

La caída de la actividad, en la que tuvieron mayor incidencia las importaciones que la retracción del mercado interno, provocó la pérdida de 20 mil empleos, adelantos de vacaciones, recortes de horas, y el cierre este año de tres grandes plantas: Broderie Suizo, en el distrito bonaerense de San Martín; TN Platex, en Chaco; y una planta que fabricaba productos para Levis, en San Juan.

No obstante, los directivos de Protejer desatacaron que comenzó una tendencia a la baja en las importaciones y ponderaron que las autoridades hayan "tomado conciencia" de la implicancia de una apertura de la economía y que "están entendiendo la lógica del sector" y "manteniendo el nivel de actividad y del empleo".

Los empresarios relevaron la baja productividad y los problemas de competitividad del sector, pero más que reclamar un ajuste del tipo de cambio, apuntaron a la baja de los costos, como el logístico y el impositivo.

También se refirieron al costo laboral, aunque postularon un recorte de la carga que genera la litigiosidad y el ausentismo, más que a los salarios o los aportes patronales de protección social.

Al respecto, Sorabilla, quien definió al salario "como parte de la riqueza del mercado", apuntó a que la formalización laboral del sector requiere un "sacrificio fiscal", que delineó en computar el 70 por ciento de los aportes y contribuciones a cuenta de IVA y a eliminar las multas y las penas para salir de la informalidad.

Los ejecutivos explicaron que la baja productividad del sector determina que el salario de un trabajador cueste 1.300 dólares, mientras que en China cuesta 440; en México, 500; en Brasil, 450, y en Bangladesh, 100.

En cambio, los directivos consideraron una "excelente noticia" que haya disminuido el contrabando este año, especialmente de productos de China, y se pronunciaron más que por la reconversión que busca el Ministerio de la Producción, por el fortalecimiento de la industria, que "viene en principio por la buena política comercial", según resaltó el presidente de la entidad.

"Estamos esperanzados en que se reactive el consumo y la actividad", contestó Sorabilla sobre los pronósticos de reactivación, y sostuvo que marzo de 2017 "será un momento clave".

Al abrir el encuentro, la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti destacó el papel de la industria textil en la generación de empleo y pronosticó "grandes oportunidades para potenciar este sector y muchos otros".

"Cuando uno sale de la mentira y la ficción, y pone la verdad sobre la mesa siempre hay dolor al comienzo. Se producen situaciones difíciles pero al poquito de andar con la verdad las cosas se sanan y se revierten para bien", reflexionó Michetti tras el diagnóstico trazado por Sorabilla.

"Tenemos permanentemente el foco en generar todos los años más puestos de trabajo y cuidar los que ya existen, porque esa es la forma de combatir la pobreza estructural que está sufriendo un tercio de nuestros compatriotas", afirmó Michetti.

Fuente: Telam

Miércoles 19 de octubre Resistencia, Chaco. 

domingo, 10 de enero de 2016

¿Cómo afectará la devaluación a la industria textil argentina?

Con la llegada de grandas marcas internacionales, peligra la permanencia de los pequeños y medianos productores locales. La opinión de dos especialistas.
La devaluación del peso de mediados de diciembre se trasladó a los precios en aumentos de hasta el 40% y la industria textil no fue la excepción. Si comprar una prenda de moda en nuestro país ya era costoso, la nueva medida no hace más que dispararlos aún más.


Abrir las puertas del país a las grandes marcas internacionales como Forever 21, H&M, TopShop, & Gap logrará que los precios bajen, pero pondrá en grave riesgo a la industria textil argentina.
En el año 2002 eran 700 las marcas de ropa instaladas en el país. Hoy son 1.200 y la mitad es industria argentina y genera 450 mil puestos de trabajo. También el diseño independiente, que ha traspasado las fronteras porteñas, contribuye a generar puestos de trabajo pero todo puede irse por la borda ahora que marcas de costos muy competitivos entrarán al país.

"Lo primero que se puede esperar de una devaluación es el deterioro del poder adquisitivo y con ello la caída de la demanda afectando así directamente a la producción nacional", explicó a El Destape el economista Agustín D´Attellis.

Por otro lado, el economista e investigador del CONICET, Claudio Katz coincidió con D´Attellis y afirmó que "el equipo macrista desplegó presentaciones tecnocráticas del ajuste, como si estuvieran determinadas por exigencias naturales de algún dispositivo y por eso describieron los detalles operativos de la devaluación sin mencionar sus nefastas consecuencias sociales".

"Mauricio devalúa con buena onda y alegría, mientras sus funcionarios imaginan las sonrisas de los millonarios", sostuvo Katz al tiempo que analizó: "El principal favorecido por la simultánea decisión de devaluar y reducir las retenciones es el agro-negocio ya que incrementa sus ganancias inmediatas en un 50-90% y se embolsa 3.700 millones de dólares, que valdrán un 40% más en moneda nacional".

"Los neoliberales están de fiesta. Pero la lluvia de beneficios que reparte el macrismo alimenta graves problemas. El conflicto más previsible se avizora con la recesión. El combo de inflación-devaluación y tarifazos induce fuertes tendencias contractivas en el próximo cuatrimestre", sostuvo el profesor de la UBA.

En cuanto a precios más económicos para el consumidor, se espera que más de 40 marcas de indumentaria del mundo regresen a la Argentina. Forever 21, una cadena estadounidense, ya está negociando con IRSA para instalarse en el Alto Palermo.

"En el caso de que se dé finalmente una apertura indiscriminada, como dijo Prat Gay, se va a producir un fuerte impacto en la economía, porque afectará a las pymes, por un lado", sostuvo D´Atellis.

Fuente: El Destape

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Advierten daños en la industria textil ante el retorno de las grandes marcas


Empresarios textiles manifestaron su preocupación por la apertura comercial anunciada por funcionarios del gobierno que se inicia mañana, y alertaron que el regreso de las grandes marcas puede dañar el empleo.

"Lo tomo con preocupación y con alerta", afirmó a Télam Damíán Regalini, presidente de la Cámara de Fabricantes de Medias, al tiempo que indicó que "inundar el mercado de marcas de afuera pone en riesgo los 450 mil puestos de trabajo generados en el sector textil en estos últimos 12 años".

Por su parte, el vicepresidente de la Fundación Protejer, Marco Meloni, subrayó que "si las marcas de ropa internacionales se avienen a las condiciones de sustitución de importaciones y respetan las normas de trabajo, bienvenida sea la inversión".

No obstante, el directivo de la institución que agrupa toda la cadena, desde productores hasta comerciantes -que también incluye a la pata gremial- aseguró que si las marcas "vienen con libertad total para traer los productos de afuera, podrían destruir a las empresas nacionales".

Regalini explicó que "existen tres modelos de comercio exterior textil: uno que implica exportar marca, donde hay valor agregado, y otra que significa vender sólo el producto, y es donde se concentran los países con trabajo esclavo".

"La tercera posición es la de los países que protegen su industria textil de la importación de productos baratísimos elaborados con trabajo esclavo, e invierten en el desarrollo de marcas propias mientras van adquiriendo una estructura productiva competitiva", precisó el empresario.

Indicó que "así lo hicieron Corea del Sur y Brasil durante muchísimos años, y en gran medida lo siguen haciendo con diversos matices".

En cambio, remarcó que "la llegada de grandes marcas implica la importación de trabajo esclavo, la desaparición de productores locales y de empleo nacional, y la imposibilidad de desarrollar marcas, o sea, valor agregado".

Regalini destacó que semanas atrás los empresarios de la industria textil tuvieron un encuentro con el ahora designado ministro de la Producción, Francisco Cabrera, en cual el funcionario "se refirió al sector como un potencial exportador de diseño y marcas".

Sin embargo, advirtió que el nuevo gobierno avanza en la apertura al ingreso de las importaciones, a la llegada de las grandes marcas, y "nos van a eclipsar esa chance".

A su criterio, "la salida es administrar el comercio y defender la producción nacional, haciendo acuerdos con las marcas que desean instalarse, y que los consumidores admiran, para producir una parte importante de su producción en la Argentina".

En tanto, Meloni precisó que "en 2002 había 700 marcas de ropa en el país, y hoy hay 1.200; de las cuales la mitad son argentinas", y sostuvo que "habría que respetar a las firmas que se quedaron, y que se adaptaron exitosamente a la sustitución de
importaciones".

También se refirió al encuentro con Cabrera, y puntualizó que le pidieron al nombrado ministro "que no importen ropa manchada de sangre, y que la ropa que venga de afuera cumpla con las normas filosanitarias".

"Bienvenidas sean la inversión y la importación, pero que se respeten las notas de trabajo", remarcó el vicepresidente de Protejer, porque si no, recalcó que "van a destruir a las marcas nacionales y las fuentes de trabajo".


Fuente: Telam