El gigante brasileño Coteminas amenaza con cesantear a la
mitad de sus 700 empleados
El cierre de la fábrica Pampero, del grupo Cardón, que dejó
en la calle a 37 trabajadores, volvió a sacudir a un sector que sufre cada vez
más bajas.
La caída en desgracia de ese complejo, radicado hace tres
años en Fontana, provincia del Chaco, se suma al cierre, hace unos días, de
Textil Neuquén que bajó su persiana y dejó a 35 operarias, que estaban de
vacaciones, sin trabajo. Hugo Benitez, Secretario General de la Asociación de
Obreros Textiles de la República Argentina, presentó ante la CGT un informe que
asegura que entre adelantos de vacaciones y suspensiones hay 8.000 trabajadores
afectados, que se suman a los casi 3.000 de toda la cadena textil que fueron
despedidos desde diciembre de 2016. Un panorama grave, para un sindicato que
nuclea a 40.000 empleados.
La caída del consumo y la apertura de las importaciones
golpea fuerte a las empresas
Entre los casos más emblemáticos, se contabilizan los cierres
de las plantas de TN&Platex en Puerto Tirol, que despidió a 166
trabajadores; la planta de Guilford ubicada en Comodoro Rivadavia (Chubut) que
cesanteó a 200 operarios y el cierre de Alpargatas en Villa Mercedes y
Florencio Varela, que afectó a casi 200 trabajadores.
Como si esto fuera poco, Benitez advierte que la textil
brasileña Coteminas, ubicada en Santiago del Estero, también encendió una luz
de alerta. "Nos anticiparon que si el Gobierno no pone freno a las
importaciones, hay un gran riesgo de que despidan a la mitad de sus
trabajadores. En la planta trabajan casi 700 personas y fabrican sábanas y
toallas", señaló el Secretario General del Sindicato de Trabajadores
Textiles.
Según el gremialista, con "la tremenda recesión de
consumo y la apertura de las importaciones, muchas empresas se han stockeado y
tienen mucha mercadería. Sumado al aumento de tarifas, el panorama es muy
comprometido. La apertura de las importaciones inundó el mercado, ya se lo
dijimos al ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Las medidas que tomó el Gobierno
son nefastas para la industria". Con un panorama bastante complicado, el
diagnóstico es poco alentador: "Estamos a tiempo de no volver a los 90,
pero hay que tomar medidas urgentes", señaló Benitez.
Indemnizaciones
Hasta el momento, Pampero, marca emblemática adquirida en
2013 por Cardón a cambió de $129 millones, fue la última que cerró una planta.
Al adquirir la marca Pampero, el grupo comandado por Gabo Nazar, encontró una
red de licenciatarios que producían en trece fábricas ubicadas en la Provincia
de Buenos Aires, Capital Federal, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y
Maldonado (Uruguay). Pero Cardón decidió abrir la planta chaqueña para
confeccionar prendas de tejido plano.
Hace pocas horas y tras dos reuniones conciliatorias, se
acordó el pago de las indemnizaciones a los despedidos, tal cual lo dicta la
ley. Luis Obeid, diputado provincial de Cambiemos, indicó que "si bien
tranquiliza que la empresa haya aceptado pagar el 100% de la indemnización a los
empleados, no hay nada que celebrar, es lo que corresponde por ley. Esta
empresa nos mintió a todos, y ahora se van como héroes". Y decidido a no
callarse nada, el legislador continuó. "Debe quedar claro a los chaqueños
que Pampero se instaló solamente para obtener plata del Estado; no queremos
estas empresas, no queremos que se instalen con múltiples beneficios y luego
dejen a los trabajadores en la calle, es inmoral".
Entre adelantos de vacaciones y suspensiones, hay 8.000
trabajadores afectados
Por su parte, Nazar, dueño de Cardón, dio su visión.
"No se trata de un cierre de Pampero. Solo discontinuamos una línea de
producción por no alcanzar en el Chaco los estándares mínimos aceptables para
la industria textil. Las plantas de La Rioja y Catamarca tienen niveles de
producción razonables y la marca sigue creciendo en variedad de productos. Esta
planta estaba con su viabilidad comprometida".
Fuente: diariobae.com
Resistencia, 11 de febrero de 2017

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