Contrató como asesora a FIEL, una fundación de origen
liberal que propone disminuir el IVA de 21% a 19%; es crítica de los tributos
que gravan el trabajo
La semana pasada, en su primera reunión de gestión con el
presidente Mauricio Macri , el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , obtuvo
luz verde para avanzar con lo que serán los grandes lineamientos de la reforma
fiscal. La idea, confiaron a LA NACION fuentes de Hacienda, sería poder someter
el proyecto a votación del Congreso después de octubre.
Para ello, Hacienda contrató en los últimos días a la
Fundación de Investigaciones Latinoamericanas, FIEL, el think tank de
extracción liberal que hoy dirige Juan Luis Bour, y que cuenta entre sus
economistas principales a Daniel Artana, Fernando Navajas y Santiago
Uribiztondo.
"Es un asesoramiento por tres meses. Armamos distintos
equipos de trabajo y FIEL participará en uno de esos equipos", confirmaron
a LA NACION voceros de Hacienda.
FIEL es una fundación que nació a comienzos de los años 60,
a instancias de la Bolsa de Comercio, la Cámara Argentina de Comercio, la
Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina. En ese grupo, la
cuestión fiscal es motivo de estudio desde hace años. Tiene libros y documentos
publicados sobre el sistema tributario argentino. El más reciente, de agosto de
2015, parece hecho a medida de la tarea que ahora le encomendó el equipo
económico de Macri, ya que contiene un "análisis y evaluación de las
propuestas para reformarlo".
Según el documento, un mejor sistema tributario podría
ayudar a resolver la baja tasa de inversión que tiene la Argentina y el alto
grado de evasión y elusión, sobre todo, en el mercado laboral. Advierte que no
será fácil para el Gobierno de Macri hacer una reforma con una economía que
crece poco y que tiene un déficit primario, en el mejor escenario, del 4,2%
para este año. Ceder ingresos en pos de un sistema eficiente podría terminar
siendo una tarea gradual, anticipa FIEL.
Su propuesta se basa en incrementar la base imponible -la
cantidad de gente que paga impuestos- y reducir las alícuotas -bajar la presión
tributaria-. Con respecto al IVA, el principal impuesto que apunta al consumo,
la organización plantea eliminar los tratamientos especiales, que le generarían
al Estado una pérdida del 0,1% del PBI, y plantear una única alícuota del 19%
(hoy es del 21%, salvo excepciones).
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A su vez, el estudio señala que debería eliminarse el
impuesto interno a las ventas de automotores y reducir los aranceles que cobran
los registros (del 30 y 50% al 10% de precio de venta). Lo que recauda el
Estado por este tributo, afirma, se verá más que compensado por la venta de un
mayor número de unidades. En la Argentina, la carga tributaria promedio para
los autos es del 33,7%, cuando en la mayoría de los países desarrollados y de
la región es de poco más del 20 por ciento.
También propone eliminar el impuesto interno a la venta de
productos electrónicos, lo que permitiría, dice, "aumentar la recaudación
hoy privatizada en las empresas que producen en Tierra del Fuego". Los
ingresos podrían crecer no menos de 0,2% del PBI si se hiciera, estima el
documento. Sugiere eliminar impuestos "de bajo potencial
recaudatorio" y que en algunos casos financian fondos con asignación
específica, como el 15 por 1000 a la transferencia de inmuebles por parte de
personas físicas; el impuesto del 4% a la telefonía celular, y el del 1% que se
destina al Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard); la tasa del 10%
que recae sobre las entradas de cine, o el impuesto que se destina al Fondo de
Energía Eléctrica.
En línea con el pensamiento de Dujovne, que planteó la
necesidad de bajar los impuestos al trabajo, FIEL propone modificar las
contribuciones patronales, bajándolas al 12% (hoy van del 17 al 21%), pero
eliminando las diferencias previstas en el régimen actual, que contempla una
alícuota distinta en función del tamaño o la región de la empresa.
Según sus cálculos, cada punto de reducción de las
contribuciones tiene un costo fiscal de 0,2% del PBI. "Este costo -aclara-
puede acotarse bastante si la reducción se limita a los trabajadores más
jóvenes." El Estado podría así poner incentivos para el empleo entre los
menores de 30, una franja con informalidad y la precarización laboral mayor.
"El impacto positivo sobre el empleo formal o sobre los
salarios netos que generaría una rebaja de contribuciones patronales es mayor
si se reduce la rigidez de las normas laborales argentinas que en algunos casos
introducen costos innecesarios para las empresas que no benefician a los
trabajadores", concluye.
Se muestra, asimismo, en contra de los incentivos
impositivos sectoriales o regionales y considera que el del impuesto al cheque
o Ingresos Brutos, por el gran peso relativo que tienen en las cuentas
públicas, hacen difícil su eliminación. "Una posibilidad es aumentar
proporcionalmente la proporción que puede descontarse a cuenta de
Ganancias", sugiere. Dice que "sería muy conveniente" sustituir
el impuesto a los ingresos brutos por un IVA provincial o un impuesto a las
ventas minoristas, compensando a las provincias "perdedoras" por el
cambio en la base no imponible.
En todos los casos está a la vista que al equipo económico
no le espera una tarea fácil.
Fuente: lancion.com.ar
Resistencia, 4 de febrero de 2017

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