Es por los acuerdos semestrales y la reapertura de
paritarias. Los empleados de comercio, los obreros de la construcción y los
estatales se sentarán a negociar en las próximas semanas. El operativo oficial
para amortiguar los reclamos
El segundo semestre viene complicado para el Gobierno. En
medio de los reclamos de reapertura de paritarias y las crecientes protestas,
los funcionarios intentarán en los próximos días ponerle un freno a aquellos
gremios que, tras acordar una suba en el primer semestre, ahora buscan cerrar
el último tramo de sus negociaciones con pedidos anuales de más del 40%.
En primera fila están el sindicato de empleados de comercio,
los obreros de la construcción y los estatales de UPCN, que representan a más
de 1,5 millones de trabajadores. El secretario general de la Federación
Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys), Armando Cavalieri,
anticipó que a fines de mes planteará a las cámaras empresarias del sector una
recomposición del 25% para el semestre septiembre-febrero.
"En el primer semestre de abril-septiembre firmamos por
el 20% (más suma fija de $ 3.000) y ahora vamos a pedir el 25%", anticipó
el sindicalista.
También firmaron convenios cortos los trabajadores de la
industria frigorífica, el personal de estaciones de servicios, papel, cartón y
químicos, juegos de azar, plásticos, encargados de edificio, y los gráficos
bonaerenses. Los choferes de colectivo firmaron un 29% por 9 meses.
En el Ejecutivo, sin embargo, miran con preocupación la
discusión salarial del segundo semestre. La decisión de segmentar la
negociación de las actividades con mayor número de empleados le evitó a los
funcionarios diferir los aumentos en el tiempo en medio de la escalada de los
precios. El problema es que ahora temen que se convierta en un boomerang, con
más reclamos y conflictos.
Atentos a los movimientos gremiales, en los despachos
oficiales se preparan para "intervenir". El objetivo del macrismo es
que la recomposición de los acuerdos semestrales ronde el promedio alcanzado en
paritarias, que osciló en torno al 35%. "Va a intervenir mucho el
Gobierno, hay gremios que están pidiendo reabrir la paritaria y tampoco van a
dejar que eso se vaya por las nubes", confió a este medio un directivo de
la Cámara de Comercio.
Uno de los mayores temores en la Rosada es que los últimos
incrementos del año incentiven a otras organizaciones a reabrir sus paritarias.
Ese fue una de las consignas que este viernes resonó en la Plaza de Mayo, donde
cerró la Marcha Federal con una convocatoria masiva. "Queremos un salario
para todo el mes, que reabran las paritarias ya", dijo el titular de la
CTA kirchnerista, Hugo Yasky ante una multitud de manifestantes.
La medida iniciada el miércoles por la noche por las dos CTA
y algunos gremios de la CGT, entre ellos bancarios y camioneros, contó con una
fuerte presencia de los docentes de la provincia de Buenos Aires. Desde julio
los maestros reclaman un plus salarial para llevar el aumento anual al 50%. En
tanto, los cinco gremios aeronáuticos también desafían los parámetros oficiales
con un pedido similar.
Pese la presión sindical, el ministro de Trabajo, Jorge
Triaca, volvió a ratificar este viernes su rechazo a la reapertura de la
discusión salarial. La señal de endurecimiento llegó luego de mantener la
primera reunión con la cúpula de la CGT unificada, que le planteó su
"preocupación" por el empleo, la caída de la actividad y la
inflación, y advirtió que el próximo 23 la central va a "hacer una
evaluación" de la convocatoria a eventuales medidas.
Días atrás, el titular de Economía, Alfonso Prat Gay, había
justificado también las medidas de ajuste. "Muchos de los que han perdido
el trabajo conocen que este era el único camino", sostuvo, y a
continuación señaló que "la inflación dejó de ser un tema", por lo
que rechazó la posibilidad de reabrir la discusión salarial.
Los sindicatos que se alistan para cerrar sus paritarias
semestrales, en cambio, tienen una expectativa diferente. En su defensa
argumentan que el IPC de la Ciudad proyecta una inflación anual del 47%; el IPC
Congreso, del 45,3%; y el índice de San Luis, 42,9%. Son más de 10 puntos de la
pauta que ahora prevé instalar el oficialismo.
El otro dato oficial que cita el gremialismo es el que
ventiló a fines de junio Prat Gay desde Estados Unidos, cuando reconoció una
inflación anual del 42% a contra mano del resto del gabinete. "Yo no los
entiendo vas al Ministerio de Trabajo y te dicen una cosa y si hablás con otro
funcionario te dicen otra", se quejaron en el gremio de Comercio liderado
por Armando Cavallieri.
Dos fotos
La reunión del Gobierno con la CGT no fue en cualquier
momento, sino que coincidió con una las marchas sindicales más importantes que
enfrentó hasta ahora el oficialismo. Por ello, la foto protocolar tuvo un
timing perfecto: sirvió a los funcionarios para mostrarse comprensivos ante las
quejas sindicales por la pérdida de poder adquisitivo y los despidos.
Triaca calificó de "profundo y maduro" el diálogo
mantenido con el triunvirato cegetista. En el mismo sentido, el coordinador del
Gabinete, Mario Quintana, aseguró que "se tocó el tema de las
importaciones y el temor de que afecte el empleo, pero nosotros dijimos
claramente que vamos a cuidar y no vamos a soltarle la mano al sector
productivo".
Mientras tanto, en las calles se observó un clima de
malestar y protesta. Una de las columnas que encabezó la Marcha Federal llevaba
como bandera el viernes la "reapertura de paritarias". La
movilización bloqueó este viernes por la mañana los cinco puentes de acceso a
la Ciudad y concentró contingentes desde el NOA, NEA, Cuyo, Patagonia este y
Patagonia oeste.
La amplia convocatoria llevó en los últimos días a que se
sumaran el Sindicato de Choferes de Camiones y el de los Trabajadores del
Peaje, conducidos por los hijos de Moyano, Pablo y Hugo. Hacia dentro de la
central son varios los que hacen un balance crítico de las medidas económicas. "Te
entiendo que en cuatro meses no caminen en la dirección, pero ya van
ocho", le dijo un sindicalista días atrás a un funcionario de Triaca.
Del esperado encuentro lo único que se pudo llevar el
sindicalismo fue la promesa del Gobierno de "analizar en conjunto" el
proyecto de modificación de las escalas del Impuesto a las Ganancias que el
Ejecutivo enviará al Parlamento para recién discutir en 2017, y una posible
cita con el Presidente, aunque sin precisar fecha.
"Manifestaron su preocupación, pero hemos acordado
armar grupos de trabajo" conformados por ambas partes para tratar de dar
respuesta a las distintas problemáticas, señaló Quintana, quien aseveró:
"Creemos que es un momento de dificultades, pero estamos yendo de una
transición a un escenario mejor".
Sin tener el control de la calle, como reconocen dentro de
Cambiemos, mantener aceitados los lazos con el sindicalismo peronista se
convirtió en una cuestión clave para el Gobierno. Durante el primer semestre la
"prudencia sindical" no evitó que la CGT denunciara la pérdida de
hasta 10 puntos del salario frente a la inflación, pero la mantuvo alejada en
gran parte de las protestas.
Con todo, la segunda fase de las paritarias semestrales
incomoda al oficialismo. Si los sindicatos logran subas cercanas o superiores
al 40%, como pretenden en más de un caso, eso le daría más argumentos a
aquellos sectores como los maestros y los telefónicos, que exigen la reapertura
salarial.
Esta semana el Sindicato de los Trabajadores del Azúcar del
Ingenio San Martín del Tabacal cerró un aumento anual de 41,3% después de un
conflicto que incluyó 75 días de huelga y la represión de las fuerzas
policiales salteñas. El Sindicato del Neumático, ahora dirigido por la
izquierda, intentó acercarse al máximo al aceptar un 37% en dos tramos más una
suma fija de 4.500 pesos.
Fuente: iprofesional.com
Resistencia, 03 de septiembre de 2016

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