Este fin de semana, se abre al público un parque científico
educativo en el lugar donde, hace 4.000 años, cayó la mayor lluvia de
meteoritos sobre la tierra. Un recorrido por las piezas más grandes recuperadas
Campo del Cielo es el nombre casi poético con que los
aborígenes bautizaron a esta región que fue escenario de lo que podemos llamar
una catástrofe cósmica. La lluvia de meteoritos dejó una zona de impacto de
unos 15 kilómetros de ancho por 70 de largo. No existe en todo el mundo algo
equivalente. Campo del Cielo volvió a ser noticia en estos días por el hallazgo
de un nuevo meteorito, de más de 30 toneladas, el segundo en tamaño de los que
se han desenterrado en el planeta.
Según Mario Vesconi, uno de los integrantes del equipo que
encontró este nuevo meteorito bautizado Gancedo –por el nombre de la localidad
más cercana-, sólo se han recuperado entre un 30 y un 35 por ciento de los
meteoritos que debe haber dejado la "lluvia" de hace 4.000 años.
"No lo vamos a poder terminar nosotros", dijo a
Infobae este ingeniero químico, aficionado a la astronomía, y que junto con el
geólogo Carlos Cerrutti y otros expertos formaron la Asociación Chaqueña de
Astronomía para impulsar la investigación en Campo del Cielo.
Desde el año 2005, la provincia instituyó una Fiesta
Nacional del Meteorito que, en esta nueva edición, además de venir precedida
por un hallazgo de repercusión mundial, tendrá como acontecimiento mayor la
apertura del Parque Científico y Educativo "Campo del Cielo".
El lugar, pensado como un museo a cielo abierto, se
encuentra a 20 kilómetros de la localidad de Gancedo, ubicada al sudoeste de la
provincia del Chaco, a 350 kilómetros de la capital, Resistencia, y muy cerca
de la frontera con Santiago del Estero. De hecho, el escenario del estallido
del asteroide –de unas 840 toneladas, que explotó al ingresar a la atmósfera-
está compartido entre las dos provincias.
Según informaron a Infobae desde el Instituto de Turismo del
Chaco, en el lugar se han habilitado senderos para recorridos por los
meteoritos más grandes –expuestos al aire libre, como el "Chaco",
descubierto en 1969, el Toba, de 4.210 kilogramos y otros de menor tamaño pero
que también están bautizados, como el Taco, el Mataco y Tonocote- y también
hacia los cráteres que dejó la "lluvia" como huella de su impacto.
Fuente: infobae.com
Resistencia, 17 de septiembre de 2016

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