La emisión de pesos del Banco Central cayó a fines de mayo
por debajo del 25% anual, lo que se transformó en el nivel más bajo en 15
meses, a pesar que disminuyó las tasas de interés casi 6 puntos porcentuales
desde mayo del 38% al 32,25% anual para sus Letras de corto plazo.
La expansión del dinero en circulación (la base monetaria)
bajó por primera vez desde enero del año pasado, y reflejó los efectos del
ajuste monetario que realizó este año el presidente de la entidad monetaria,
Federico Sturzenegger .
El BCRA realiza una fuerte absorción de pesos mediante la
compra de Letras de deuda. La mayoría de las veces lo hace con intervenciones
en el mercado secundario de Lebac, en las que envía señales sobre los movimientos
de la próxima licitación.
Así, necesita retirar liquidez del mercado para evitar los
billetes nacionales que inyecta en la economía, mediante la compra de dólares
(al sector privado o público) y la asistencia al Tesoro.
En las últimas semanas, mostró que puede hacerlo a pesar de
las presiones que recibiría del Ministerio de Hacienda para bajar las tasas de
interés, mencionó Ámbito Financiero.
La cantidad de dinero en la economía (base monetaria) se
ubica actualmente en los $625.000 millones (al 14 de junio). Es apenas un 2,5%
más baja que el récord que tocó a mitad de diciembre por una emisión que el
Gobierno anterior había dejado con una inercia del 40% anual.
Para desacelerar este ritmo de expansión, Sturzenegger debió
realizar una quita a los tenedores de contratos a futuro, subir hasta el 38%
las tasas de interés y colocar bonos en dólares a importadores que pudieran ser
suscriptos en pesos.
Con todo, algunos analistas ya empezaron a hacer
advertencias por la baja prematura de tasas y el presunto relajamiento de la
política monetaria en la primera quincena de junio. Sucede que, en este lapso,
el Central profundizó su recorte de tasas e hizo fuertes compras de divisas
para evitar que el dólar se desplomara muy por debajo de $14.
"El dilema estriba en que -al menos, en el corto plazo-
las soluciones a los tres problemas de la inflación, el retraso cambiario y la
recesión entran en conflicto entre sí. Nosotros creemos inconveniente que el
BCRA se distraiga de su misión prioritaria: la reducción de la inflación",
comentó un informe del economista Federico Muñoz.
"El BCRA sostiene que cuenta con lecturas semanales de
inflación que revelarían una desaceleración sensible de los precios en junio.
Esta explicación es atendible, pero intuimos que -como mínimo- debe ser
complementada con otro argumento: la presión existente sobre el Central para
bajar la tasa de interés de manera de morigerar otros dos problemas: la
tendencia a la apreciación nominal del peso y el notorio enfriamiento de la
demanda interna", completó.
Es que, en las últimas semanas, el dólar mostró una clara
tendencia bajista, que amenazó incluso con recortar toda la competitividad
ganada por algunos sectores de la industria después de la devaluación. Los
precios de también empezaron a desacelerarse con fuerza desde la segunda
quincena de mayo.
La inflación semanal se ubica desde entonces en un rango de
entre el 0,1% y el 0,5%, y confirma que, para este mes, la economía mostrará el
menor registro de la actual gestión.
En este escenario, Sturzenegger tiene un amplio margen para
avanzar con la baja de tasas. No sólo hay señales de que ya hay pocas amenazas
sobre la inflación núcleo (estabilizada ahora debajo del 2% mensual), sino
también una convicción del sector privado de que la reducción en los costos de
su deuda no tiene vuelta atrás y es momento de aprovechar los últimos jugosos
retornos que dan sus Lebac.
Fuente: iprofesional.com
Resistencia, 20 de junio de 2016

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