El BCE expande liquidez mientras la Reserva Federal de EEUU prepara suba de la tasa de interés
LA DIVERGENCIA ENTRE LAS POLÍTICAS MONETARIAS DE LOS DOS PRINCIPALES CENTRO DE LA ECONOMÍA MUNDIAL, EUROPA Y ESTADOS UNIDOS, MUESTRAN UN CURSO DE PROFUNDIZACIÓN YA QUE MIENTRAS EL BANCO CENTRAL EUROPEO (BCE) ANUNCIÓ EL JUEVES PASADO MAYORES MEDIDAS DE ESTÍMULO, LA RESERVA FEDERAL NORTEAMERICANA SE APRESTA A SUBIR LA TASA DE INTERÉS ESTE MES POR PRIMERA VEZ DESDE 2006.
El presidente del BCE, Mario Draghi, confirmó el jueves lo que ya había adelantado por él mismo en las últimas semanas, esto es, una extensión de la política de expansión monetaria hasta marzo de 2017, con un monto adicional de 360.000 millones de euros hasta alcanzar una cifra total de 1,5 billones.
Asimismo, el BCE decidió una rebaja de la tasa de interés para los depósitos de los bancos en el ente monetario, hasta menos 0,3% (-0,3%).
Esta reducción de la tasa tiene el objetivo de alentar a las entidades financieras a destinar la gran masa monetaria que está siendo creada por el BCE a través de la compra de deuda pública y privada a préstamos productivos y al consumo.
Sin embargo y a pesar de la gran expansión de la liquidez que sostiene el BCE, los mercados receptaron ayer negativamente los anuncios de Draghi, por considerarlos mucho menos agresivos y determinantes con respecto a los esperados por operadores e inversores.
En este sentido, el euro sufrió el jueves una fuerte revalorización del 3% aunque ayer ya había descendido levemente hasta cotizar a 1,09 dólares. Algo similar ocurrió con las Bolsas ya que las acciones perdieron un promedio del 3% de su valor en la sesión del jueves, mientras que ayer continuaron descendiendo aunque apenas unas décimas porcentuales.
Este contexto se explica, dijeron analistas de grandes bancos de inversión, porque los mercados estaban convencidos que Draghi iba a llevar el programa de compras de activos hasta finales de 2017 y alguna otra medida más agresiva para apuntalar la liquidez.
En cualquier caso, el BCE ratificó su orientación flexibilizadora de la política monetaria con el objetivo de apuntalar la pobrísima recuperación económica del Viejo Continente, incluida la meta inflacionaria del 2% anual en momentos en que el alza de precios es de apenas 0,1%, lo que amenaza en desembocar en un cuadro de deflación a la japonesa.
Mientras Europa lucha inyectando 60.000 millones mensuales para comprar bonos y expandir liquidez, en Estados Unidos la titular de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha dejado claro en estos últimos días que en la reunión del banco central a mediados de este mes sancionará, por primera vez desde 2006, un aumento de la tasa de interés.
Con un PIB que se ha recuperado al nivel que tenía antes de la Gran Recesión de 2007-2009 y una tasa de desempleo que se ubica ya en los niveles del 5,3% requeridos por la Reserva como condición sine qua non para proceder a una subida del costo del dinero, los observadores consideran que habrá un alza de 250 puntos porcentuales (0,24%) de la tasa.
Esta clara divergencia entre ambas políticas monetarias preocupa a los analistas internacionales, ya que un debilitamiento del euro acompañado de un fortalecimiento del dólar perjudicará a las exportaciones estadounidenses, al tiempo que la suba de la tasa de la Reserva actuará como una aspiradora de capitales a escala mundial.
Las dificultades tienden a agravarse en un mundo donde los países emergentes ven declinar sus economías basadas en los commodities cuyos precios internacionales han ingresado en un ciclo descendente, creando graves cuellos de botella en las balanza corrientes de esas naciones, golpeando el valor de sus monedas.
Asimismo, el BCE decidió una rebaja de la tasa de interés para los depósitos de los bancos en el ente monetario, hasta menos 0,3% (-0,3%).
Esta reducción de la tasa tiene el objetivo de alentar a las entidades financieras a destinar la gran masa monetaria que está siendo creada por el BCE a través de la compra de deuda pública y privada a préstamos productivos y al consumo.
Sin embargo y a pesar de la gran expansión de la liquidez que sostiene el BCE, los mercados receptaron ayer negativamente los anuncios de Draghi, por considerarlos mucho menos agresivos y determinantes con respecto a los esperados por operadores e inversores.
En este sentido, el euro sufrió el jueves una fuerte revalorización del 3% aunque ayer ya había descendido levemente hasta cotizar a 1,09 dólares. Algo similar ocurrió con las Bolsas ya que las acciones perdieron un promedio del 3% de su valor en la sesión del jueves, mientras que ayer continuaron descendiendo aunque apenas unas décimas porcentuales.
Este contexto se explica, dijeron analistas de grandes bancos de inversión, porque los mercados estaban convencidos que Draghi iba a llevar el programa de compras de activos hasta finales de 2017 y alguna otra medida más agresiva para apuntalar la liquidez.
En cualquier caso, el BCE ratificó su orientación flexibilizadora de la política monetaria con el objetivo de apuntalar la pobrísima recuperación económica del Viejo Continente, incluida la meta inflacionaria del 2% anual en momentos en que el alza de precios es de apenas 0,1%, lo que amenaza en desembocar en un cuadro de deflación a la japonesa.
Mientras Europa lucha inyectando 60.000 millones mensuales para comprar bonos y expandir liquidez, en Estados Unidos la titular de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha dejado claro en estos últimos días que en la reunión del banco central a mediados de este mes sancionará, por primera vez desde 2006, un aumento de la tasa de interés.
Con un PIB que se ha recuperado al nivel que tenía antes de la Gran Recesión de 2007-2009 y una tasa de desempleo que se ubica ya en los niveles del 5,3% requeridos por la Reserva como condición sine qua non para proceder a una subida del costo del dinero, los observadores consideran que habrá un alza de 250 puntos porcentuales (0,24%) de la tasa.
Esta clara divergencia entre ambas políticas monetarias preocupa a los analistas internacionales, ya que un debilitamiento del euro acompañado de un fortalecimiento del dólar perjudicará a las exportaciones estadounidenses, al tiempo que la suba de la tasa de la Reserva actuará como una aspiradora de capitales a escala mundial.
Las dificultades tienden a agravarse en un mundo donde los países emergentes ven declinar sus economías basadas en los commodities cuyos precios internacionales han ingresado en un ciclo descendente, creando graves cuellos de botella en las balanza corrientes de esas naciones, golpeando el valor de sus monedas.

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