En un año,
aseguran, el desempleo crecería casi 4 puntos llegando a un 10,29 por ciento.
Según consignó
Tiempo Argentino, los referentes en materia económica y de comercio exterior de
Cambiemos ya anunciaron su intención de desmontar las restricciones comerciales
que se han ido estableciendo en el último período con el objetivo de preservar
el entramado productivo por un lado y las reservas del BCRA por el otro.
Además, claro, ha
sido el tema económico de la semana que culminó, la idea de promover una fuerte
devaluación sobre la base de una libre flotación del dólar (eso es el
"levantamiento del cepo") para que sea el mercado el que determine el
valor de la moneda norteamericana.
Este combo que
prepara una hipotética gestión de Cambiemos en el país podría generar un fuerte
impacto en la actividad en general y en el empleo en particular. No sólo en
función del fin de las políticas de protección sobre los llamados sectores
sensibles sino fundamentalmente sobre la base de un derrumbe en la demanda
agregada que afectará la actividad generando un nuevo espiral negativo y
recesivo sobre el conjunto de los sectores económicos.
Un estudio
realizado por el equipo técnico del departamento de econometría del Centro de
Estudios Sindicales y Sociales (CESS) fundado y dirigido por el ahora fallecido
economista Daniel Carbonetto, y hoy liderado por su hijo Sebastián con la
estrecha colaboración de su hermano Sergio, indica que, de mediar ese tipo de
políticas de apertura indiscriminada, durante 2016 podría producir un salto en
el desempleo que, según datos del Indec del segundo trimestre de 2015, se ubica
en el 6,6% de la población económicamente activa (PEA), hasta un 10,29 por
ciento.
El estudio, basado
en un simulador econométrico elaborado hace ya varios años y actualizado en
forma exclusiva para Tiempo, introduce el problema de la siguiente forma:
"Teniendo en cuenta las diversas declaraciones en materia de política
económica de los economistas de la Alianza PRO y del candidato a presidente de
dicho espacio, se confirma que, si resultasen victoriosos en la contienda del
22 de noviembre, el programa económico que intentarían implementar se
sustentará en un típico esquema de la nueva macroeconomía clásica (NMC)."
Dicho esquema,
explican, "fue aplicado por Reagan y Thatcher en la década de los '80 y
luego llevado al resto del mundo mediante el Consenso de Washington".
Un primer conjunto
de medidas, que se inspiran en esta corriente de pensamiento, aseguran, los
llevaría a "intentar reducir y minimizar toda acción del Estado en la
economía".
Por eso, los
técnicos del CESS consideran que no se pueden descartar "privatizaciones,
reducción en la inversión en salud, educación pública y, particularmente, en el
esquema de jubilaciones y pensiones".
A este escenario
debería sumarse la anunciada reducción de los subsidios energéticos y de
transporte. Agregan que "correrían la misma suerte los planes sociales y
el empleo público".
De hecho, Daniel
Catalano, recientemente electo secretario general de ATE Capital, recordó a
este diario que "Macri, cuando asumió en la Ciudad, desplazó a 3000
contratados. El problema de fondo es su mirada del Estado. Nos preocupa porque
de ser gobierno tercerizaría sectores de planta. Además están planteando que
las paritarias no sean todos los años cuando son la única forma de no perder
poder adquisitivo frente a una eventual devaluación. Con un mercado deprimido
hay una crisis en puerta", explicó.
El dirigente de
los trabajadoires estatales explicó que "en la Ciudad somos 70 mil del
escalafón general, de los cuales 10 mil están en contratación precaria. A nivel
nacional hay 130 mil entre organismos públicos nacionales y delegaciones que
dependen del convenio general. De esos, hay 65.345 que están bajo diversas
formas de contratación, más del 51% cuyos puestos de trabajo correrían un serio
riesgo si gana Cambiemos", alertó.
Consultado sobre
la actitud que tomaría una presidencia de Daniel Scioli, aclaró que
"nosotros reclamamos con un proyecto de ley el pase a planta de todos
porque el costo fiscal es el mismo con estabilidad o sin", aunque "la
garantía de estabilidad que daría Scioli pasa por su concepción del rol central
del Estado para la inclusión. Creemos que por ese motivo no habrá despidos ni
problemas con las paritarias", vaticinó.
Según el informe
elaborado por el CESS, la amenaza más sensible está situada en "otro
conjunto de medidas que estarían orientadas a lograr una plena libertad de
comercio que implicarían la eliminación de todo tipo de retenciones, reintegros
y cualquier otra herramienta que permita la administración del comercio
exterior. Puede esperarse, a la par, todo tipo de tratados de libre comercio,
que podrán realizarse conjuntamente o fuera del Mercosur. El tercer grupo
estaría destinado al sector monetario, eliminando todo tipo de restricción y
regulación a la entrada y salida de capitales especulativos."
Así, explican,
"el precio del tipo de cambio sería impuesto por el mercado sin ninguna
orientación del Estado". Finalmente, "implementarían diversos métodos
de flexibilización laboral".
En este contexto,
aseguran, "no es difícil estimar las consecuencias económicas, sociales y
políticas de un programa inspirado en este tipo de pensamiento económico. La
historia de los '90 es la evidencia empírica suficiente." Para el director
del Departamento de Econometría del CESS, "es posible realizar una
simulación econométrica que nos de una idea del escenario al que se arribaría
en términos sociales".
Con el supuesto de
que incluso el PRO intentaría implementar esta estrategia con cierta prudencia,
pronostican que "el programa se inicie, con más aceleración en el sector
comercial externo y en el mercado cambiario y de capitales, con cierta
contemplación en el sector público y el mercado de trabajo".
El cálculo de los
especialistas parte de analizar que el PBI actual ronda los 5 billones de pesos
y que, "producto de la estrategia anteriormente señalada", la
reducción que la demanda efectiva sufriría podría generar "una caída de
alrededor de 116 mil millones de pesos en un año. Dicha cifra se multiplicaría
por tres (multiplicador del gasto) cuando la apertura plena comience a eliminar
puestos de trabajo debido al menor nivel de actividad (empresarial y
particularmente pymes) y de la falta de competencia con productos importados de
bajo costo. Lo que implicaría una reducción del 6,9% del PBI en un año."
Si, continúan,
"tomamos el promedio de la elasticidad producto empleo de los últimos
cinco años y, considerando el crecimiento poblacional y su impacto en la PEA,
es fácil estimar que tan sólo al primer año de aplicación de tal estrategia el
desempleo abierto estaría cercano al 10,29 por ciento. Es decir que 716.855
argentinos hoy ocupados estarían buscando trabajo y no lo encontrarían."
Se trata de un
incremento absoluto de desempleados de poco más de 450 mil en apenas un año.
Consultado sobre la perspectiva de mediano plazo en la proyección, Sebastián
Carbonetto explicó que sería necesario establecer un análisis más pormenorizado
de la elasticidades sectoriales porque, "cuando estás cerca de utilizar
toda la capacidad instalada, la elasticidad producto-empleo se reduce,
necesitás crecer más fuerte para que se genere una unidad porcentual de empleo
más porque tenes que impulsar la nueva inversión. Cuando desestacionalizás
hacia atrás es mucho más fácil echar, no tengo que crear nuevo capital para
emplearte." Por eso, explicó que, "de no mediar un cambio de política
que reactive el mercado interno e impulse el mercado laboral, a fines de un
supuesto mandato de Macri, con este programa, el desempleo podría llegar hasta
un 15 o un 20 por ciento." En ese caso, la pérdida neta de puestos de
trabajo, ascendería a entre 1,7 millones y 2,8 millones en apenas cuatro años,
un verdadero genocidio social.
El estudio
mencionado agrega que además, esta política, "en sólo el primer año
aumentaría la exclusión social y la pobreza y, producto de la apertura
irrestricta de importaciones, aumentaría la deuda externa en más de 20 mil
millones de dólares" que, agregamos, como resultado de la megadevaluación,
se multiplicaría en pesos y por lo tanto en horas de trabajo de los argentino.
Para Daniel Solda,
presidente de la Asociación de Importadores y Exportadores (AIERA),
"medidas de ese tipo atentan contra el empleo y la producción nacional,
que es lo que no queremos", de todas maneras, asegura, "es imposible
hacerlo el 11 de diciembre porque no hay reservas para abastecer la demanda de
dólares que se generaría". Por último, explicó que " tenemos un
déficit de 30 mil millones de dólares por año en el sector industrial. Resolver
eso es la clave para tener más reservas, no sólo tenemos que exportar
más", concluyó. Matías Furió, presidente de la Cámara del Juguete, explicó
que en el sector "hay 5000 puestos de trabajo directo y 10 mil indirectos.
La apertura indiscriminada del comercio exterior pondría en riesgo todos esos puestos.
Podríamos volver a los 400 puestos que quedaron en 2001. Es imposible competir
con salarios de 130 dólares que es lo que se paga en China, cuando nosotros
pagamos 1200". concluyó.
Marco Meloni
vicepresidente de la Fundación PRO Tejer explicó que "en 1974 llegamos a
tener un millón doscientos mil trabajadores, eramos el primer productor textil
de Sudamérica. Despues de Martínez de Hoz y los noventa nos quedamos con apenas
200 mil. Hoy tenemos 450 mil trabajadores registrados en toda la cadena textil
directa e indirecta y seguramente más de 150 mil no registrados. Si el gobierno
que venga no toma una opción de administración cualitativa y profunda del
comercio exterior, va a estimular los talleres esclavos e irregulares porque
buscarán competir ahorrando el 21% de IVA, el 3% de ingresos brutos, Ganancias
y los aportes patronales", se lamentó.

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