domingo, 2 de julio de 2017

Créditos para pymes: Las líneas que ofrece la banca pública y privada

Los bancos públicos y privados buscan ganar terreno en este segmento con préstamos a largo plazo y tasas de interés atractivas. Qué nuevas líneas ofrece el mercado y cómo evoluciona la demanda. Créditos productivos que impulsan a la industria.

La recuperación lenta de las ventas y la alta carga impositiva hacen que al empresario de la pequeña firma no le sobre margen de ganancias para encarar un proyecto de inversión ambicioso. Su única alternativa es buscar financiamiento a un costo razonable. Pero, sobre todo, necesita estirar los plazos de los créditos productivos y el problema con el que chocaba en los últimos años iba más allá de su capacidad de pago: los contratos a largo plazo, en una economía con precios distorsionados y sin previsibilidad de la macro, desaparecen.

Con la vuelta de las estadísticas oficiales confiables y la puesta en marcha de un plan de metas de inflación a largo plazo, el Estado apunta a que el mercado financiero se encamine hacia su funcionamiento “tradicional” y que, a través de los créditos, la economía crezca a base de inversión, y no tanto por consumo. “La caída de la inflación y una mayor previsibilidad permiten que aparezcan los créditos a largo plazo”, aseguró, en este sentido, Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en un discurso dado a fines de 2016.

Del mismo modo, el último Informe sobre Bancos publicado por el BCRA revela que, “desde el comienzo de 2017, el financiamiento bancario a empresas y familias registra variaciones interanuales reales positivas del 4,6%, a abril”. Esto significa que el mercado financiero dio el primer paso hacia la salida del estancamiento y, si la economía alcanza el 3% de crecimiento pronosticado, los analistas estiman que el aumento de la demanda crediticia se prolongaría. 

Sin embargo, los ejecutivos bancarios saben que aún existe un nicho atractivo que sigue sin tener acceso al financiamiento: las pymes. De hecho, según el último relevamiento de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), solo el 47,9% de estas empresas observa al banco como una opción de financiamiento. “Los motivos son los habituales: el 42,9% argumenta que es por las altas tasas de interés, otro 27,4% por los requisitos excesivos que se solicitan, 11,9% por la burocracia de papeles que hay que presentar y 17,9% por la desconfianza que le generan los bancos”, concluye el informe.
En cambio, un estudio de la Fundación Observatorio Pyme asegura que un 30% de las pymes industriales obtuvo un préstamo bancario, mientras que un porcentaje similar de empresas “tiene los proyectos de inversión frenados por falta de financiamiento”. Desde el organismo profundizan: “Entre las pymes industriales de todo el país y las pymes de servicios de CABA, el relevamiento coyuntural del primer trimestre de 2017 indica que la mitad de las firmas que acceden al crédito bancario alcanzan alguna línea de financiamiento con facilidades (regímenes de bonificación de tasas del Gobierno)”.

Esto obliga al sector bancario a reformular las estrategias y tomar un poco más de riesgos. Y las nuevas iniciativas no tardaron en aparecer. En lo que va del año, los bancos privados empezaron a dar créditos a las pymes a plazos que llegan a los 48 meses, con el objetivo de aumentar su penetración en este segmento y ganar share. Mientras, la banca pública sacudió al mercado con una serie de líneas de crédito productivas con tasas reales negativas.

Los privados se animan

“Hace dos o tres años, hablar de más de 12 meses de plazo en un préstamo era impensado”, dice Juan Pablo Scasserra, gerente de Comercio Exterior del HSBC. El ejecutivo cuenta que, en los últimos meses, el banco desembolsó créditos para capital de trabajo por plazos mayores a dos años, con tasas de interés entre 17% y 24%. Y deja en claro qué impulsó a la entidad a tomar esta decisión: “Hoy en día, los informes de los principales economistas son bastante parecidos acerca del rumbo que va a tomar la economía. Esta previsibilidad, que no se tenía hace dos años, hace que haya más demanda de préstamos, con menores tasas y mayores plazos”.

En la actualidad, el banco inglés tiene en la mira a las pymes importadoras y exportadores, y lanzó líneas de financiamiento para el comercio externo de estas empresas con tasas entre el 4% y 6%, a 180 días. El costo varía según los volúmenes de importaciones o exportaciones que maneje la firma.
Santander Río también busca atrapar a este nicho y ofrece líneas productivas en dólares con tasas de interés que van de un 2% a 60 días, hasta un 5% a partir de los 12 meses. “Esta línea está dirigida, por ejemplo, a una pyme que exporta y necesita poner una nueva máquina. Se puede financiar a dos años en dólares a una tasa internacional”, aclara Mauricio Rodriguez, responsable del segmento Pyme del banco.

Hasta el momento, Santander Río cuenta con 280.000 clientes pyme, pero busca expandir esta cartera con una nueva línea productiva de $ 500 millones, pensada para empresas que necesitan fondos para proyectos de inversión a largo plazo. La tasa fija alcanza el 19% en moneda local y el crédito se extiende hasta cuatro o cinco años.
Matías Pons Lezica, gerente de Negocios y Pymes del Banco Galicia, cuenta que, si bien existen opciones para fondear a una pyme, la nueva Línea de Financiamiento para la Producción y la Inclusión Financiera, impulsada por el BCRA en noviembre del año pasado, “‘commoditiza’ el mercado”. El ente monetario estableció que, a partir de ese mes, los bancos deben prestar un 14% de sus depósitos a una tasa del 17% anual. Es decir, a una tasa real de cero puntos en caso que se cumpla el techo del 17% que fijó el BCRA como meta de inflación.

Con un costo tan bajo, el ejecutivo asegura que gran parte de la demanda acude a esta línea productiva, ya sea para leasing, descuento de cheques o la compra de bienes de capital. “Parte de esta línea la usamos para ganar nuevos clientes”, sostiene Pons Lezica, y asegura que el Banco Galicia tiene un portfolio de 280.000 clientes del segmento pyme.

Banco Patagonia, por su parte, alcanza las 40.000 pymes a lo largo del país y lleva colocado en el año $ 1.400 millones de préstamos a estos clientes. “Queremos duplicar este monto para fin de año”, cuenta Mauricio Ono, superintendente de Negocios con Empresas de dicha entidad.

Nuevas prioridades

Así como la banca privada extendió los plazos de los préstamos para ganar share en el segmento pyme, los principales bancos públicos lo hacen con una reducción del costo de financiamiento. ¿Por qué estos organismos sacrifican rentabilidad? “El objetivo es ganar volumen”, afirma Juan Lasala, subgerente General del área de Comercialización y Créditos del Banco Provincia. Y la carnada que lanzan al mercado es la Línea 10 Puntos, un crédito con una tasa del 10% anual a 12 meses. “Es la línea más demandada para incorporar capital de trabajo”, sostiene.

Pero, este no es el único motivo. “Adicionalmente, la línea tiene un efecto de incentivar a la empresa a que tome más empleados. Porque, si al décimo mes el empresario justifica a través del formulario de la AFIP que crecieron los puestos de trabajo en determinado número, nosotros le bonificamos las últimas dos cuotas de intereses”, detalla Lasala. Con un pronóstico de inflación del 20% interanual para 2017, el costo de la línea equivale a una tasa de interés real negativa del 10%.
“En lo que va del primer cuatrimestre, los proyectos que financiamos están generando aproximadamente casi 2.000 nuevos puestos de trabajo”, comenta Claudio Saffirio, subgerente General de Banca Mayorista del Banco Ciudad. Al igual que el Provincia, la entidad ofrece líneas productivas con una tasa fija del 17% a 48 meses con el fin de incentivar la productividad, pero con un ojo puesto en la generación de puestos de trabajo. “Es necesario que las empresas aumenten la capacidad instalada y la tecnología, pero que también se creen nuevos puestos de trabajo”, sostiene el ejecutivo.

Esta nueva maniobra que incorporaron ambos bancos para darle valor agregado a sus créditos tiene un efecto adicional: bajar los niveles de informalidad en el mercado de trabajo. “Si una pyme está en una situación en la cual tiene un empleado en negro, esta línea te da un beneficio por registrar a esa persona”, agrega Lasala.

Al mismo tiempo, ambos bancos mantienen, y sobrecumplen, el porcentaje destinado a la línea productiva que estableció el BCRA. El Provincia ya prestó el 14% de sus depósitos bajo las condiciones que impuso el ente monetario e incluso superó la exigencia en un 20%. “Tenemos un nivel de exigencia que ronda el saldo promedio a julio por $ 5.800 millones”, detalla Saffirio, y asegura que el banco cumple con estos montos.

En lo que va del año, los ejecutivos están conformes con el movimiento de la demanda en el mercado, pero proyectan un aumento mayor para los próximos seis meses. “El efecto que genera la reducción en los índices de inflación que se prevén para el segundo semestre se traduce en un mayor deseo de inversión. Sobre todo en el segmento más movilizador de la economía, que es la pyme”, dice.

Viejos problemas

Las ineficiencias del mercado se hacen notar cuando el banco debe procesar un pedido de crédito de la gran mayoría de las micro y pequeñas empresas. Es que, según los gerentes consultados, muchos empresarios pyme piden más de lo que pueden pagar en un futuro. O, al menos, eso se deduce de los balances que presentan.

Para Rodriguez, de Santander Río, los principales problemas que surgen son dos. El ejecutivo asegura que el deterioro de los números que las pymes presentan está relacionado a la informalidad, con lo cual existe una diferencia entre “el monto que la firma aspira y la realidad fáctica que el banco le puede terminar prestando”. “Además -agrega-, otra causa de rechazo es que la pyme, o su principal decisor, tenga antecedentes de incumplimiento de pago o cheques”. Pero, sobre todo, el banco toma en cuenta lo referido a la deuda con el fisco: existe una norma que obliga a los bancos a rechazar pedidos de empresas que tengan una deuda previsional.
“La mitad de las pymes se financia con fondos propios, de amigos,  proveedores o financieras, con las restricciones que eso conlleva”. Cornide (FECOBA)
“Hay que tener en cuenta que cuatro de cada cinco pymes no piden financiamiento”, precisa Pons Lezica, gerente del segmento del Banco Galicia. Para el ejecutivo, la causa más relevante es la falta de profesionalización que tienen las empresas de menor envergadura. Es que, para pagar menos de un determinado impuesto, los números contables se reajustan y, según Pons Lezica, termina pasando que “los balances que presentan algunas pymes al banco no sirven para nada; y los bancos estamos obligados a ver los balances para dar crédito”.

Desde el Banco Ciudad, Saffirio argumenta que la demanda está asociada al costo de financiamiento, que a su vez depende del momento de la economía. En cuanto a los requisitos que el banco requiere, el funcionario destaca uno en particular: “Lo más importante es que la empresa tenga un plan de negocios y que este sea cumplible”. Y agrega: “Cuál va a ser el mercado que pronostica tener, cómo va a desarrollar esa demanda y dónde estará parada la empresa en los próximos años”.

Entonces, ¿a quién acuden las microempresas que son rechazadas por los bancos? “El financiamiento a las pymes es un tema que sigue sin resolverse para el sector. La mitad de las empresas se financia con fondos propios, de amigos, proveedores o financieras, con las restricciones que eso conlleva para desarrollar inversiones o nuevos negocios”, responde Osvaldo Cornide, presidente de FECOBA, en el informe presentado por el organismo.
Fuente: cronista.com

Resistencia, 2 de julio de 2017

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