El 23 de diciembre, el mismo día en que se anunció la
apertura del mercado de limones, la Argentina y EEUU firmaron el acuerdo de
intercambio de información impositiva, clave para el éxito del blanqueo. Ahora
el Gobierno quiere blindar ese pacto.
Con la mala experiencia del acuerdo para el ingreso de
limones en Estados Unidos, el Gobierno quiere salvar el tratado bilateral, hoy
por hoy, más importante para la economía argentina. Tanto desde el Ministerio
de Hacienda como de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se
buscará que la administración de Donald Trump no suspenda (o elimine) el
acuerdo entre el organismo de recaudación local y el Internal Revenue Service
(IRS) por el cual los dos países podrán intercambiar información de sus
contribuyentes. Para el Gobierno argentino se trata de un acuerdo clave, en
especial en la etapa actual del blanqueo impositivo, que incluye el
sinceramiento de bienes de personas y empresas locales en el exterior. Este
llamado, que vence el 31 de marzo, tiene en la plaza norteamericana un actor
principal ya que es en ese país donde más respuestas se buscan de argentinos
con bienes inmuebles y financieros no declarados por años en el país y que
ahora tienen la oportunidad de sincerarlos. Para esto, afirman en el organismo
que maneja Alberto Abad, la amenaza cierta que desde abril se podrá acceder a
los datos tributarios de los argentinos en los Estados Unidos resulta
fundamental. De hecho, hasta diciembre, la mayor cantidad de bienes locales
blanqueados viene de inmuebles y cuentas en ese país.
Luego del baldazo de agua fría recibido ayer por la noticia
de suspender el ingreso de limones, ahora el país teme que la próxima víctima
sea este acuerdo de intercambio financiero firmado el 23 de diciembre pasado y
que necesita que sea autorizado, reglamentado y puesto en práctica desde ambos
países. El pacto de "Intercambio Tributario" entre los estados fue
firmado ese día en Buenos Aires entre el entonces ministro de Hacienda y
Finanzas Públicas, Alfonso Prat Gay, y el exembajador de Estados Unidos en la
Argentina, Noah Mamet. Ambos habían acordado en noviembre, con la victoria de
Trump ya irreversible, acelerar el acuerdo para que tenga validez legal antes
que Barack Obama abandonase la Casa Blanca. Se descartaba que una vez cerrado,
el pacto no podría ser demolido por la nueva gestión. Prat Gay había avanzado
con las negociaciones el 26 de septiembre pasado, durante la visita del
entonces secretario del Tesoro norteamericano, Jack Lew, al Palacio de Hacienda
luego de un compromiso que había asumido el propio Obama con Mauricio Macri,
cuando el norteamericano visitó la Argentina. El acuerdo firmado con Mamet
imponía un cronograma que obligaba a los dos países a enviar los procedimientos
legales internos para que pueda entrar en vigencia luego de los primeros 30
días de firmado el tratado. El plazo se cumple hoy, 24 de enero, y desde Buenos
Aires se asegura que se llegará en tiempo y forma con la promesa. Luego se
dependerá del IRS. En teoría comenzaría después un proceso de implementación
binacional, para que antes que termine el año el acuerdo tenga vigencia.
El temor desde Buenos Aires es doble. Por un lado se
especula con que la propia IRS comience a demorar la instrumentación
reglamentaria en los Estados Unidos, a la espera de algún signo político desde
la administración Trump para este tipo de acuerdo. El segundo temor es que el
tratado termine siendo derivado al Poder Legislativo norteamericano, un peligro
que en su momento pudo sortear la Argentina reclamándole a Lew que se aceleren
las negociaciones y que se reglamente el intercambio de información bajo el
paraguas de "reglamentación administrativa" en lugar de acuerdo
binacional.
Fuente: ámbito.com
Resistencia, 24 de enero de 2017

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