Con el aumento del 15,35% que regirá desde 1 de marzo, la
jubilación mínima pasará a $ 4959, lo que arroja un incremento del 618% en
comparación con los $ 690 que recibían los jubilados en el año 2008, justo
antes de que comenzara a regir el sistema de actualización automática de los
haberes jubilatorios. A lo largo de estos años, la jubilación mínima casi
siempre le ganó a la inflación y sólo en 2014 el ajuste quedó estuvo por debajo
de la suba de precios.
La Ley 26.417 de Movilidad Jubilatoria, promulgada el 15 de
octubre de 2008, estableció dos incrementos automáticos anuales a darse en
marzo y septiembre para los haberes de los pasivos.
Siguiendo el texto de la norma, los porcentajes de subas
anunciados desde marzo de 2009, a partir de la medida impulsada por el gobierno
de Cristina de Kirchner, ha sido variable. Este 15,35% anunciado por Mauricio
Macri es el cuarto más alto para los incrementos anunciados en marzo.
Mientras se discute la temporada de paritarias, un repaso de
la evolución de la jubilación mínima y de la inflación -medida por consultoras
privadas- arroja que sólo en 2014 el ajuste de las jubilaciones quedó por
debajo de la suba de precios.
En los últimos cuatro años, el incremento se ubicó siempre
por encima del 30%, un tope que el Gobierno de Macri quiere imponer como techo
en las paritarias. Habrá que ver si para septiembre, el porcentaje complementa
hasta llegar a ese 30%.
Hay que recordar que por la ley de movilidad, el porcentaje
de suba se calcula en base a una fórmula con dos componentes, el A y el B. El
A, su vez, se divide en dos: la primera mitad surge de la evolución de los
salarios de los trabajadores activos, que estará medida por el índice general
de salarios del Indec (incluye los sueldos de los empleados en blanco, los
públicos y en negro) o por el índice que elabora la Secretaría de Seguridad
Social (el Ripte, que contempla sólo los movimientos de los sueldos de los trabajadores
formales).
La segunda mitad del componente A considera la evolución de
la recaudación previsional, pero sólo en la parte de los aportes tributarios
(IVA, Ganancias, Combustibles, entre otros). El aumento de la recaudación,
además, se divide por la cantidad de beneficios que paga la Anses.
Fuente: ámbito.com
Resistencia, 13 de febrero de 2016

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